29 mayo, 2015

La curiosa historia de Palos de la Frontera

A mediados del siglo XVI los primeros cronistas de Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Francisco López de Gómara, entendieron que la Villa de Palos y la localidad cercana de Moguer eran un solo pueblo.
Feria Medieval del Descubrimiento 2015/Foto Ayuntamiento de Palos
NATXOHERNANDEZ  28/05/2015

En el Archivo General de Indias consta, en la Signatura: PATRONATO, 295, N.3 el siguiente texto:

Real Provisión de los Reyes Católicos

DIRIGIDA A CIERTOS VECINOS DE PALOS PARA QUE ENTREGUEN A CRISTÓBAL COLÓN DOS CARABELAS.

Granada, 30 de Abril de 1492.
Don Fernando e Doña Ysabel por la gracia de dios Rey e Reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Secilia, de Granada …. A vos, Diego Rodríguez Prieto, e a todas las otras personas vuestros compañeros e otros vezinos de la villa de Palos e a cada uno de vos, salud e gracia. Vien sabedes como por algunas cosas fechas e cometidas por vosotros en desserbicio nuestro, por los del nuestro Consejo fuistes condenados a que fuésedes obligados a nos serbir dos meses con dos carabelas armadas a vuestras propias costas …. E agora, por quanto nos avemos mandado a Christoval Colón que vaya con tres carabelas de armada, como nuestro capitán de las dichas tres carabelas, para ciertas partes de la mar océana sobre algunas cosas que cunplen a nuestro servicio e nos queremos que llebe consigo las dichas dos carabelas con que asy nos aveis de servir.

Y es que Palos de la Frontera, localidad onubense que da nombre a la estación de Metro de Madrid: “Palos de la Frontera”, fue conocida como Villa de Palos desde su fundación.

Palos de la Frontera fue la localidad y puerto de mar de donde partieron las carabelas La Pinta y La Niña, seguidas de la nao Santa María embarcando a Cristóbal Colón el 2 de Agosto de 1492.

Pero esta es otra parte de la historia. ¿Qué relación existe entre la localidad onubense de “Palos de la Frontera” con otra localidad denominada Moguer y, la Villa de Palos con la estación de metro de “Palos de la Frontera”?

La curiosidad de esta historia finaliza en el siglo XX. Y más concretamente a mediados del mes de Febrero de 1986. El diario EL PAIS se hacía eco del acuerdo firmado entre La Compañía Metropolitano de Madrid y el Ayuntamiento de Palos de la Frontera mediante el cual: la denominación de la estación de metro “Palos de Moguer” debía cambiar su errónea designación por “Palos de la Frontera”.

Pero vayamos al principio de los principios. Fue en el transcurso del siglo XIX cuando fue trazada la calle “Palos de Moguer”. Igualmente, la estación que dio nombre a la calle o la calle que dio nombre a la estación, (que igual da), fue abierta al público el 26 de Marzo de 1949. Teníamos entonces en ese Madrid de post guerra civilista, de odio y rencor, hambre y esperanza, una calle y una estación de metro que hacían alusión a un pueblo que nunca existió. Y no únicamente calle y parada de metro tendríamos con dicha denominación “Palos de Moguer”. Todo un barrio tomó esta denominación en el año 1971. El “Barrio de Moguer”.

Bastante tiempo tardaron las cosas en cambiar. Por bastante increíble que nos parezca no fue hasta 1979 cuando la calle “Palos de Moguer” mudó su errónea denominación pasando a ser la actual “Palos de la Frontera”. Y más aún, todavía 7 años más y 3 millones de pesetas que supusieron el cambio de denominación de la parada de metro de “Palos de Moguer” a “Palos de la Frontera”.

¿Y cuál fue el origen de esta confusión?

He preguntado a muchos amigos madrileños nacidos a mediados de los años 70. Todos ellos recuerdan al igual que yo que antes existía una calle denominada “Palos de Moguer”. Incluso la mayoría recordamos la parada de metro de “Palos de Moguer”. Pero lo cierto es que ninguno recordamos a qué se debió el cambio.

¿Qué paso entre Moguer y la Villa de Palos?
Esta es la explicación:
La explicación para esta confusión está recogida en los escritos que fueron publicados en relación a la Villa de Palos, localidad onubense que podría haber pasado desapercibida por los libros de historia si no fuera por…

En 1379, Juan I de Castilla concedió a Álvar Pérez de Guzmán las villas de Palos y Villalba. Fue este gesto compensación por haberle arrebatado las localidades de Gibraleón y Huelva. Localidades que le fueron entregadas a la Condesa de Medinaceli.

Las dos hijas de Álvar Pérez de Guzmán fueron las herederas de las tierras y sus casamientos con dos condes convirtieron dichas tierras en señoríos. Y lo que es la historia, el Conde de Cifuentes, marido de la hija de Álvar Pérez de Guzman que heredó la Villa de Palos, decidió vender dichas tierras a los Reyes Católicos en 1492.

¿Por qué querrían comprar los Reyes Católicos esas tierras?

En una época en la que las incursiones a Guinea pasaron a convertirse en delictivas, (Tratado de Alcáçovas), tomaba cuerpo la necesidad de explorar otras tierras. Por una de estas incursiones penadas y no permitidas, dos carabelas, (La Pinta y La Niña), fueron condenadas a servir a la Corona durante dos meses. Dichas carabelas debían estar fondeadas en la Villa de Palos para servir a quien se ordenase disponer de ellas.

El 30 de abril de 1492, con las ansias de exploración y conquista y con medios para llevarlo a cabo, los Reyes ordenaron que las dos carabelas se pusieran al mando de Cristóbal Colón.

Pero tuvo muchas dificultades Cristóbal Colón para reclutar tripulantes, entre otras causas la más importante estaba localizada en las ordenanzas que regían en la Villa de Palos, que prohibían fletar barcos a las personas que no tuviesen participación en el señorío de la villa. ¿Cómo solucionar esto último? Fácil…comprando parte de la Villa de Palos.

Más tarde, con los hermanos Pinzón a bordo, (familia oriunda de la Villa de Palos), y ultimados los preparativos, la expedición partió del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 con dos carabelas y una nao, llegando a tierras de América el 12 de octubre. La Santa María naufragó en tierras americanas, pero los otros dos navíos regresaron a Europa, llegando a Palos por separado el 15 de marzo de 1493.

La confusión…

Etimológicamente, la denominación “Palos de La Frontera” y más concretamente “Palos” procede del vocablo romano Palus (“laguna”). Como dije antes, así se denominó, (Villa de Palos), hasta 1642.

Si el descubrimiento no hubiera tenido lugar. Si no hubieran salido las naves de la Villa de Palos. Si no hubieran existido cronistas que permitieron recoger en el Archivo de Indias los sucesos históricos más importantes de nuestro país. Si todo esto no hubiera sucedido, probablemente la confusión: “Palos de Moguer” vs. “Palos de La Frontera” nunca se hubiera dado.

A mediados del siglo XVI los primeros cronistas de Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Francisco López de Gómara, entendieron que la Villa de Palos y la localidad cercana de Moguer eran un solo pueblo. En los escritos en los que trataban de dar cuenta histórica de lo sucedido en la Villa de Palos, el descubrimiento de América, etcétera, se produjeron errores de interpretación lógicos, más teniendo en cuenta que no existía Google Maps para situar a Palos de la Frontera y Moguer en un simple mapa digital. Así de artificial y lógicamente se creó el incorrecto e inexistente nombre de Palos de Moguer en referencia a la localidad de Villa de Palos, que se extendió con gran velocidad entre enciclopedias y escritos de la época.

Y no fue hasta mayo de 1642, cuando el Concejo Municipal de Villa de Palos adoptó el nombre de Palos de la Frontera, aprovechando que el rebelde marqués de Ayamonte hizo pasar tropas portuguesas del Guadiana al Tinto, (cruzando la frontera), y poniendo un segundo nombre a la Villa de Palos, bautizándolo como es conocido en la actualidad: Palos de la Frontera.