21 enero, 2021

Nostalgia cinéfila en pandemia


 Pantalla del antiguo Cine Miramar, en la avenida de los Conquistadores de Mazagón

Los que tenemos ya una edad recordamos con nostalgia aquellos cines de verano que marcaron nuestra juventud, en una época en la que lo más grandioso del ocio era el séptimo arte. La oferta era atractiva, dos películas por el precio de una: una de romanos y otra del Oeste. Poco importaba la trama de la película, pues lo verdaderamente interesante era aquel bocadillo de mortadela que nos zampábamos, mientras el  Sheriff perseguía al forajido pistolero por el desierto de Arizona. Eran otros tiempos.

Pero ahora que el coronavirus nos ha limitado todos los tipos de ocio y diversión en espacios cerrados, y que nuestros huesos se han acostumbrado ya a las gélidas temperaturas de las terrazas de los bares, no sería nada descabellado volver a recuperar la esencia de los cines al aire libre en esta época del año, respetando, eso sí, las medidas higiénicas y de distanciamiento. Y por qué no en un autocine, habilitando cualquier solar baldío, que bien pudiera ser la explanada de la playa de Las Dunas, donde podamos disfrutar de la experiencia de ver cine desde el coche al más puro estilo americano… Es solo una idea más para que este puñetero virus no siga adueñándose de nuestras vidas.

José Antonio Mayo Abargues

20 enero, 2021

El ministro Pedro Duque se compromete a financiar e impulsar el proyecto CEUS

El titular de Ciencia e Innovación pretende adquirir los terrenos en los que se asentará
La Junta deberá comenzar los trámites para la nueva Declaración de Impacto Ambiental

Óscar Lazameta
El proyecto de un Centro de ensayos de aviones no tripulados (CEUS) que desde hace varios años se pretende se pretende instalar en la localidad de Moguer ha dado en los últimos días un giro inesperado con la irrupción de un nuevo actor. Según ha podido confirmar Huelva Información, el titular del Ministerio de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, mostró de una manera personal a finales del pasado mes de diciembre su interés, no tan sólo por el desarrollo e impulso del proyecto, sino también por la financiación del mismo.

Según reconocieron fuentes conocedoras de estas conversaciones, Duque habló personalmente con el alcalde de la localidad de Moguer para transmitirle no tanto estar interesado en la cesión de los terrenos donde irá ubicado el CEUS, sino en la compra del mismo. El ministro aseguró que en los últimos días han llegado hasta sus dependencias, varios proyectos que buscan todo lo que el proyecto es capaz de ofrecer. De hecho, las pretensiones del titular de Ciencia e Innovación están no tanto en comenzar el proyecto con poco más que un hangar y una pista de aterrizaje como inicio del mismo, sino extenderlo hasta incluir unas instalaciones para el ensayo de prototipos de barcos y vehículos terrestres sin piloto.

El Ayuntamiento de Moguer suspende de manera temporal los marcadillos de Moguer y Mazagón


El Ayuntamiento de Moguer suspende de manera temporal los marcadillos de Moguer y Mazagón como medida preventiva para luchar contra la propagación del Covid-19.
El Coronavirus sigue entre nosotros, seamos responsables
        ¡Cuida de ti. Cuida de todos!                                                             Ayuntamiento de Moguer

Izquierda Unida reclama a la Junta una solución dialogada al conflicto entre pescadores artesanales y deportivos

David F. Calderón 

El portavoz de Izquierda Unida en la Diputación, David F. Calderón, defenderá una iniciativa en el próximo Pleno provincial para reclamar a la Junta de Andalucía que “asuma sus competencias e impulse una solución dialogada al conflicto que se está produciendo entre los pescadores artesanales con trasmallo y el sector de la pesca deportiva, a tenor de las prácticas furtivas de una minoría que está perjudicando a ambos sectores pesqueros”.

El diputado provincial de Izquierda Unida propone que la Junta de Andalucía trabaje con ambos sectores para llevar a cabo la regulación de horarios de la pesca deportiva, la actualización del Decreto de 2003 que la regula y el desarrollo de líneas de investigación sobre el volumen de capturas, la repercusión socioeconómica y el impacto de la pesca recreativa en los recursos pesqueros.

En Huelva hay unas 200 embarcaciones y 500 marineros que se dedican a la pesca tradicional con trasmallo, que deben convivir con las más de 25.000 licencias de pesca deportiva. Calderón señala a Junta de Andalucía “como responsable directa del conflicto por su inacción” para garantizar el cumplimiento de su objetivo prioritario para controlar a una minoría que practica el furtivismo, amparándose en licencias deportivas.

La escasa información disponible, a nivel europeo, sobre la pesca recreativa, su volumen de capturas y su impacto económico y medioambiental constituye un obstáculo para desarrollar revisiones e implantar sistemas de gestión que garanticen un control efectivo de esta actividad. Ello motivó que en 2017 el Parlamento Europeo aprobara una resolución instando a los países miembros a recopilar información sobre esta modalidad de pesca y garantizar que se desarrolle de manera sostenible y compatible con la política pesquera común. 


En la misma resolución, el Parlamento Europeo dictaminó que la pesca recreativa “no debe mermar las posibilidades de la pesca profesional, ni el reparto equilibrado de los escasos recursos pesqueros entre las actividades y recreativas, especialmente en el caso de la pesca artesanal”.

Calderón precisa que “ejercer el furtivismo bajo el paraguas de la pesca deportiva es una práctica tan dañina para el sector profesional, como para la conservación de los recursos pesqueros y el propio sector de la pesca deportiva, que en su mayoría desarrolla su actividad dentro de su marco normativo y con respeto a las buenas prácticas”

RECORDANDO EL PASADO


Playa del Arroyo Julianejo de Mazagón en los años 60. Campamento de verano de Triana (Sevilla)/Colección de José Manuel Gómez Domínguez

19 enero, 2021

Cuesta Maneli, una playa descuidada


Sendero de la Cuesta Maneli/José A. Mayo

Al terminar la temporada estival, la Cuesta Maneli, una playa virgen del Parque Natural de Doñana, ubicada entre las poblaciones de Mazagón y Matalascañas, lugar de extraordinaria belleza, deja de existir. Las autoridades responsables de su gestión se olvidan de ella, dejándola sin servicio de recogida de basuras, pese a ser una playa muy visitada en todas las épocas del año.

Ante la falta de contenedores donde poder depositar las basuras generadas durante la jornada de playa, la gente las amontona junto a la escalera de acceso. Y no es mala idea si lo que se pretende con ello es facilitar su recogida o salvarlas de las grandes mareas para que no terminen siendo arrastradas hacia el mar, pero lo correcto sería que esas basuras regresen hasta el contenedor más próximo en las mismas bolsas que las ha llevado hasta la playa.

Basuras acumuladas en la escalera de acceso a la playa/Fernando Martín Vega

Esta triste imagen va mucho más allá de lo estético o medioambiental, ya que influye de una manera muy negativa en el turismo, una de las principales fuentes de ingresos de los municipios del entorno.

José Antonio Mayo Abargues

18 enero, 2021

Medidas adoptadas por el Ayuntamiento de Moguer para frenar el avance del Coronavirus


El alcalde y su equipo de gobierno adoptan estas medidas preocupados por la tercera ola del Covid y con el único deseo de proteger a la población.

Según los últimos datos facilitados por la Junta de Andalucía, Moguer y Mazagón están en Nivel 14 Grado 1 con 357 casos positivos a día de hoy.
¡Cuida de ti, cuida de todos!
                                                                                                Ayuntamiento de Moguer

La almadraba del Loro

 

Esquema de una almadraba/José Luis González Arpide

La almadraba del Loro estaba situada a levante de la Torre del Río del Oro, popularmente conocida como Torre del Loro, en Mazagón. La técnica de esta pesca artesanal para capturar el atún rojo comenzaba en el mes de marzo y se prolongaba hasta el mes de agosto. El atún rojo de almadraba tiene un valor añadido, gastronómico, ambiental y cultural, y por su calidad se considera el “Pata Negra” del mar. Esta técnica de pesca se remonta a 3.000 años de antigüedad y su origen se le atribuye a los fenicios. Los duques de Medina Sidonia llegaron a explotar el negocio de esta pesquería desde Huelva a Gibraltar. En el asentamiento romano de Baelo Claudia, en Bolonia (Cádiz), hay vestigios de su trasformación en salazones.

 El arte de la almadraba es un laberinto de mallas mediante las que se acorrala y encierra a los atunes. Su estructura, formada por cables de acero está anclada al fondo, y la red se mantiene a flote con boyas. Hay varios tipos de almadrabas, pero todas funcionan bajo el mismo principio: aprovechar la conducta que presentan los peces frente a cualquier objeto que intercepte su camino y atraparlos en ese laberinto.

Las almadrabas tenían que estar señalizadas desde un punto perfectamente visible en tierra. Eran unas torres cilíndricas y huecas, construidas con ladrillos, de mayor a menor y terminando en forma de chimenea, que además de servir de atalaya para marcar la situación de la almadraba, eran el punto de referencia para calar las anclas al principio de temporada. Para ello se encendía una hoguera en su interior con ramas húmedas para provocar mucho humo y ser vistas desde alta mar para proceder al calado. En los acantilados del Asperillo, entre la Cuesta Maneli y el antiguo cuartel de Mata del Difunto hay una torre de marcación, que a pesar del paso del tiempo se encuentra bien conservada.

Marcación de la almadraba en los acantilados del Asperillo/José A. Mayo

En los años cincuenta del pasado siglo, los pescadores llegaban al Loro desde Almería, Lepe e Isla Cristina, dos meses antes de la temporada para calar la almadraba. Los primeros en llegar eran los capitanes; el primer capitán era de Valencia y el segundo de Santander. Y lo primero que hacían era ir al poblado de pescadores, ubicado en lo alto del acantilado, para hablar con Joaquín el de La Barca, un pescador de Lepe que se había instalado allí en 1924 para dedicarse a la pesca desde Mazagón hasta la desembocadura del Guadalquivir. Nadie mejor que Joaquín conocía esta parte de la costa y los cambios que las que mareas provocaban en la morfología del fondo marino. En esta almadraba trabajaban varios pescadores de Lepe, entre los que se encontraban José Antonio Fernández Oria, el Pelao, sus hijos, José y Juan Fernández Ferrera, y tres tíos de éstos. La almadraba tenía varios encargados que dirigían cada uno a la gente de sus pueblos. El Pelao era el encargado de los pescadores de Lepe. 

Ser pescador almadrabero era un trabajo muy solicitado en aquella época y no era cosa fácil de conseguir: «Para entrar en la almadraba había que llevar una buena carta de recomendación, allí no entraba a pescar cualquiera, pero como yo era hijo del encargado me metieron muy joven», cuenta Juan Fernández Ferrera, el Pelao, que conserva gratos recuerdos de la almadraba, a pesar de la dureza del trabajo y de las calamidades que pasó.

Presenciar una levantá de la almadraba era un espectáculo maravilloso que nadie se quería perder. La levantá es la operación de levantar los atunes que han entrado en el copo de la almadraba para ser izados a las embarcaciones. Cuando el capitán de la almadraba considera que la concentración de atunes en el copo es buena, ordena la levantá, y las embarcaciones se abarloan sobre los corchos del copo y comienzan a elevar la red del fondo para llevar a los atunes hacia la superficie. Esta operación era motivo de una gran expectación entre los vecinos del poblado forestal de Mazagón, de las chozas de Bonares y de los diferentes asentamientos de esta población, que todos los años acudían al poblado del Loro para asistir a la levantá. Desde allí se lanzaba un cohete para avisar a uno de los barcos para que fuera a recogerlos a la orilla y llevarlos un par de millas más allá, donde se encontraba la almadraba para asistir al proceso de su captura. Los atunes eran transportados a Huelva por el vapor Martínez Campos y cuatro barcos más de motor: el César, el Pérez Lila, El Consorcio y el San Fernando.

Vecinos de Mazagón regresan de ver una levantá/Familia Joaquín Suárez

En las primeras levantás podían entrar ejemplares de tres metros de largo y más de setecientos kilos de peso. Los pescadores van jalando de la red hasta que el atún se queda prácticamente sin agua, y éste empieza a saltar desesperadamente, momento que aprovechan para engancharlos con un arpón por la cabeza y subirlos a bordo. El agua comienza a agitarse como si estuviera hirviendo por su aleteo y el cerco de la almadraba se tiñe de rojo por la sangre que brota de sus cabezas.

Momento de la levantá en la almadraba del Loro/Luis Claus

El Consorcio Nacional Almadrabero, al que pertenecía la almadraba del Loro, tenía contratado a Joaquín para recoger con sus barcos los flotadores de corcho que se soltaban de las relingas. Éstos eran retirados del mar y llevados a tierra para almacenarlos, apilándolos en distintos lugares; los buenos, los que se podían volver a utilizar eran devueltos a la almadraba, cobrando un real por pieza, y los que estaban más deteriorados se cargaban en un camión con destino a una fábrica de Algeciras para su posterior reciclado y transformación.

 Curiosamente, el poblado donde estaban instalados los pescadores de la almadraba del Loro estaba situado muy lejos de la zona, concretamente en el lugar conocido como La Cascajera, en la Isla Saltés. Tal vez aquello se debiera a un motivo estratégico de índole comercial, por la proximidad de la almadraba de Las Torres, calada en la isla vecina de Banco del Manto, y la almadraba de La Cinta, calada frente a la laguna de Las Madres; pero sin duda alguna no era el sitio más idóneo para los pescadores del Loro, que se tenían que desplazar varias millas para ir y venir a la almadraba. En La Cascajera estaba ubicado el real de las tres almadrabas; un poblado que albergaba a todos los trabajadores relacionados con esta industria, y que contaba con una gran infraestructura para el sostenimiento de la misma: dos naves dedicadas a almacén, calderas para alquitranar las redes y las amarras, una instalación para el combustible y un muelle de atraque, así como un cuartel de Carabineros que controlaban el tráfico de mercancías.

Plano de la Isla Saltés. A la derecha se puede observar el real de la almadraba/Instituto Oceanográfico. Archivo de la Biblioteca Nacional

Hoy esta pesquería tradicional está condenada a desaparecer por la proliferación de las granjas de engorde que han llegado a saturar el mercado nacional y japonés con un atún más graso y de inferior calidad.

José Antonio Mayo Abargues

17 enero, 2021

EL HISTÓRICO MUELLE DE LA CALZADILLA

El Muelle de la Calzadilla fue construido en 1892, con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América, pasando a la historia el 22 de enero de 1926 como el muelle que despidió al hidroavión Plus Ultra, que al mando del comandante Ramón Franco Bahamonde, realizó la primera travesía aérea desde España hasta América. El próximo día 22 se cumplirán 95 años de aquella aventura transoceánica.

El Muelle de la Calzadilla en 1920. Foto del libro Puerto Histórico y Castillo de Palos de la Frontera. Juan M. Campos – José Luis Gozálvez Escobar.

Este histórico y emblemático muelle, estuvo operativo hasta finales de los años 60, siendo una arteria importante en la comunicación de Palos de la Frontera con Huelva y Punta Umbría, como muelle comercial y de transporte de pasajeros, hasta la inauguración del Puente Sifón o de Santa Eulalia, que unió Huelva con la localidad de Corrales en 1969.

Las jábegas, barcos de origen fenicio, propulsados por una vela latina, fueron los primeros protagonistas de estas comunicaciones. Eran barcos muy veloces por su poca manga y calado, construidos artesanalmente por carpinteros de ribera a pie de playa, siguiendo la tradición transmitida de generación tras generación. Originariamente estos barcos navegaban a remo para las tareas de la pesca, pero más tarde se les incorporó un mástil y una vela latina para ser dedicados al transporte de mercancías. Las jábegas de Palos alternaban la pesca con el transporte de tejas y ladrillos fabricados en unos hornos próximos al muelle, para las primeras construcciones que se hicieron en Punta Umbría, una localidad tan cercana por barco y al mismo tiempo tan distante por tierra. Los barcos bajaban por el Tinto hasta la confluencia con el Odiel, para tomar rumbo a Punta Umbría a través de los esteros.

Jábegas en el cargadero de La Gavilla a principios de los años 50. Foto del libro Puerto Histórico y Castillo de Palos de la Frontera. Juan M. Campos – José Luis Gozálvez Escobar.

La evolución de la arquitectura naval fue desplazando a las jábegas por otro tipo de barcos menos ligeros y de más eslora y calado, propulsados también por una vela latina, que eran empleados para las mismas funciones, además del transporte de frutas, verduras y hortalizas a Huelva y Punta Umbría. Junto al muelle se construyó una pequeña lonja para alijar el pescado y una garita para albergar a los Carabineros que controlaban la actividad comercial del muelle, así como el tránsito de pasajeros de las canoas de El Potaje y El Chino, que hacían la ruta de Huelva a Palos.

Los barcos más asiduos al muelle eran: La Balandra, Giralda, Hermanos Toscano, La Niña de los Peines, El Mundo, Isabelita, El cachorro, El Leal, y un antiguo barco carbonero llamado Lola, propiedad de la empresa Conservas Tejero que solía hacer la ruta de Palos a Almería. El Lola fondeaba enfrente del muelle porque era un barco de mucha eslora y no había suficiente calado para atracar en él. Desde el muelle se hacía la carga en pequeñas embarcaciones. Algunos de los nombres de estos barcos respondían al sobrenombre por el que los propietarios eran conocidos en la localidad.

Para la carga y descarga de los barcos se utilizaba una zorrilla, una pequeña vagoneta basculante de tracción manual que rodaba por unos raíles desde la entrada al muelle hasta el mismo pantalán. Pero la zona preferida por la gran mayoría de los barcos para las cargas y descargas, era un entrante de agua en la marisma, llamado La Gavilla, junto a la zona de poniente del muelle que llegaba hasta tierra y era de fácil acceso. Los carros, tirados por mulas llegaban hasta allí cargados de tejas, ladrillos, grava y arena, extraída de los campos de Palos para las construcciones de Huelva y Punta Umbría. En La Gavilla había que entrar con la marea llena, y si no daba tiempo a cargar antes de que comenzara a decrecer, había que esperar de nuevo a que el agua llenara el entrante y salir ayudándose de una berlinga para despegar el barco del fango.

El estraperlo o mercado negro era una práctica generalizada por todos los españoles carentes de recursos económicos, que se veían obligados a cruzar la línea de la legalidad para poder subsistir. Para el resto de la gente la figura del estraperlista no era repudiada, sino entendida como algo cotidiano y necesario; incluso las autoridades miraban hacia otro lado, permitiendo de algún modo aquella práctica. En Palos aún tienen muy fresco el recuerdo de aquellas estraperlistas que llegaban al Muelle de la Calzadilla cargadas de canastos de pescado para venderlo a los vecinos de Palos, o hacer un trueque por chícharos o habas. Las estraperlistas ponían su puesto en la esquina de la calle San Jorge con las calles Rivera y Plus Ultra, donde se les agregaban dos personas de Palos que hacían de pregoneros: Antonio Molina y La Ramona, que a cambio se llevaban algunas brecas a sus casas.

Estado del muelle en 2016. Foto: José A. Mayo.

Este muelle, que se encontraba inaccesible desde hacía varios años por el deterioro del paso del tiempo, fue restaurado el pasado año por el Ayuntamiento de Palos de la Frontera, con el objeto de poner en valor uno de los atractivos turísticos más importantes de la localidad, dado su carácter histórico. El nuevo muelle tiene una pasarela de madera de 111 metros de largo y 2,5 de ancho y un embarcadero con dos escaleras laterales para el atraque.

Vista aérea de la fase de cimentación del muelle en enero de 2020. Sobre los pilares de hormigón armado, sumergidos a 20 metros, se colocó la estructura y la pasarela de madera. Foto: Ayuntamiento de Palos de la Frontera.

El muelle después de ser restaurado el pasado año. Foto: José A. Mayo. 

José Antonio Mayo Abargues

Sendero de Cuesta Maneli, un lugar que asombra al visitante por su impresionante belleza

Está ubicado en el Parque Natural de Doñana, entre las poblaciones de Mazagón y Matalascañas (Huelva). Fotografías de Fernando Martín Vega


16 enero, 2021

La subida interanual en el kWh de electricidad alcanza el 41% en los primeros 15 días de enero

Según el análisis de FACUA, la factura del usuario medio se sitúa en 88 euros, casi 20 euros por encima de la del mismo periodo del año pasado.

Fuente:FACUA

La subida interanual en el precio del kilovatio hora (kWh) de electricidad alcanza el 40,6% en los primeros 15 días de enero, según el análisis de FACUA-Consumidores en Acción sobre la evolución de la tarifa semirregulada PVPC. En este periodo, el kWh se ha situado en una media de 18,82 céntimos (impuestos indirectos incluidos), frente a los 13,39 céntimos de hace un año.

Con el precio medio del kWh de esta primera quincena de enero, la factura mensual del usuario medio estaría casi 20 euros por encima de la del mismo periodo del año pasado. Así, el recibo supondría 88,06 euros, lo que supone un incremento del 29,1% con respecto al de los primeros 15 días de 2020, cuando se situó en 68,20 euros.

De mantenerse en este nivel el importe medio del kWh, se trataría de la segunda factura más cara de la historia. La más elevada fue la fijada por el Gobierno -hasta 2014 se publicaba en el BOE- entre enero y marzo de 2012, cuando ascendió a 88,66 euros. En segundo lugar estaba la de enero de 2017, que se situó en 87,81 euros. La siguiente fue la de septiembre de 2018, que representó 83,55 euros.

El perfil de usuario medio utilizado por FACUA es el resultado del análisis de varias decenas de miles de facturas de viviendas habitadas. Consume 366 kWh mensuales y tiene una potencia contratada de 4,4 kW.