17 diciembre, 2019

AVES DE MAZAGÓN: EL CORMORÁN GRANDE



Por Rafael R. Porrino

El cormorán grande Phalacrocorax carbo es un ave de gran tamaño, cuyo aspecto general llega a resultar algo extraño, presentando incluso un “toque reptiliano”. Su plumaje es casi por entero negro en los adultos (si bien en la época reproductora presenta parte de la cabeza blanca y manchas blancas en los muslos), y blancuzco y pardo en los jóvenes. En algunas regiones de España y Portugal se le conoce como “cuervo marino” por su color y hábitos. 

Plumaje adulto


Es una especie principalmente ictiófaga; es decir, que se alimenta de peces, prefiriendo aquellos de mediano o incluso gran tamaño. Es un fabuloso pescador submarinista, que en ocasiones realiza acciones grupales de pesca, participando varios ejemplares en las tareas de cercar, perseguir, asustar y capturar presas.

Plumaje juvenil

 Es bastante común avistar a los cormoranes posados largo rato con las alas desplegadas, erguidos sobre boyas, rocas, postes o troncos; al parecer lo hacen para ayudar a secar su plumaje.

Adulto adquiriendo el plumaje reproductor

El cormorán grande ha protagonizado un aumento y expansión de sus poblaciones en Europa en las últimas décadas del siglo XX, lo que ha provocado que haya ido pasando poco a poco de ser una especie de rara aparición en España a llegar a considerarse un invernante común o incluso localmente abundante. Otro de los factores que ha contribuido a su aumento en nuestro país es la construcción de grandes embalses y presas, ricos en peces. Por todo ello, en la actualidad son casi 100.000 los cormoranes que eligen la Península Ibérica para pasar la temporada invernal, según datos de SEO/Birdlife.


 Esta especie es gregaria, por lo que suele verse en pequeños grupos, además de formar dormideros para pasar las noches durante la época invernal.

Dormidero de cormoranes en eucaliptos de los sotos del Guadalquivir

En la provincia de Huelva anida de modo regular desde hace una década, cuando detectamos su reproducción en el embalse de Aracena. Este fenómeno es aún muy singular en nuestra Comunidad Autónoma, donde se cuentan con los dedos de una mano los enclaves en los que se reproduce el cormorán. Colonias de cría que, por cierto, comparte frecuentemente con otras aves como garzas.

Colonia de cría de cormoranes en la Sierra de Aracena

 Sin embargo, como ya se ha dicho, es en otoño e invierno (de septiembre a marzo) cuando resulta más fácil ver al cormorán grande en nuestras latitudes, ya que recibimos individuos desde otros países europeos, que acuden al sur del continente en busca de mejor clima y de humedales con adecuada disponibilidad de alimento.




 Precisamente esos movimientos migratorios son los que llevan a pájaros del Centro y Norte de Europa a recalar en Mazagón y su entorno, no siendo raro que haya determinados individuos que repitan año tras año su viaje hacia nuestra localidad. Este es el caso de un cormorán danés con anilla de color rojo con código 0HV, quien ha pasado varios de sus -por el momento- 12 inviernos de vida en el puerto deportivo de Mazagón, a más de 2.400 km de su lugar de origen.


Cormorán 0HV, nacido en Dinamarca y visitante invernal en Mazagón


 En nuestro entorno se le avista en todo tipo de humedales, tanto de agua dulce como salada. La desembocadura de la Ría, el puerto deportivo, los aguazales del Monte Dunas del Odiel, las marismas del Tinto y del Odiel, las lagunas de Palos y Las Madres, o el Estero de Domingo Rubio son lugares cercanos a Mazagón donde se avista fácilmente al cormorán grande.


Cormorán grande en la Laguna de Las Madres