02 marzo, 2026

Los zacayones de Doñana rebosan vida

Zacayón rebosando en el paraje de La Higueruela, entorno de Doñana (término de Almonte).

José Antonio Mayo Abargues

En el entorno del Parque Nacional de Doñana, los zacayones vuelven a mostrar su mejor imagen tras las últimas lluvias. Estas charcas profundas, algunas de origen natural y otras excavadas por el hombre, cumplen una función esencial: garantizar el abastecimiento de agua al ganado y a la fauna silvestre durante los meses más secos del año.

Cuando el régimen de lluvias es favorable, los zacayones se convierten en auténticos oasis para vacas, caballos, ciervos, jabalíes y numerosas aves, que encuentran en ellos un recurso esencial para hidratarse y descansar.

Sin embargo, en periodos de sequía extrema, cuando el nivel freático desciende y el agua no llega a aflorar desde el acuífero, la escena cambia por completo. Los animales, movidos por la necesidad, escarban en el centro de las charcas en busca de la humedad que les permita sobrevivir, dejando visibles huellas de su lucha contra la escasez.

Hoy, con los zacayones llenos, Doñana recupera una estampa de esperanza. Estas pequeñas reservas ponen de relieve la importancia del agua para la vida y el equilibrio del ecosistema de este espacio único.

Mismo zacayón en noviembre de 2024.