19 junio, 2018

Aves de Mazagón: Un turista muy veterano

Charranes patinegros en la Playa de Rompeculos.
Por Rafael R. Porrino

El anillamiento de aves silvestres es una técnica de estudio que se lleva a cabo desde principios del siglo XX. Consiste, básicamente, en la captura y colocación de anillas metálicas en las patas de las aves por parte de especialistas acreditados, tras lo cual se procede a su inmediata liberación sin daños. Gracias a ello, cuando un pájaro anillado es recapturado, de la lectura de su código -único para cada ejemplar- se obtiene la información de cuándo, dónde y por quién fue anillado, así como de otras recapturas previas si las hubo. El objetivo último es conocer mejor la vida y desplazamientos de las aves silvestres, así como las zonas que resultan más importantes de cara a su conservación.
 
Charran patinegro N06, de 21 años de edad, en el Puerto de Mazagón.
 En las últimas décadas se viene trabajando con una técnica especial en especies de cierto tamaño: la colocación complementaria de anillas de plástico con código alfanumérico que pueden leerse a distancia por cualquier persona con unos prismáticos, una cámara o un telescopio, sin necesidad de capturar al ave. Ello ha incrementado de un modo espectacular la información disponible.

 Una de estas anillas de lectura a distancia, con código “N06”, fue colocada el día 23 de junio de 1998 a un pollo de charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis) en su nido de una isleta del pólder de Hooge Platen, en los Países Bajos. Esta especie pertenece un grupo de aves -los charranes o estérnidos- propio de marismas y costas, conocido por sus grandes migraciones. Así, en los años posteriores nuestro protagonista fue reportado en otros lugares de Holanda, y ha sido detectado en época reproductora durante las últimas temporadas en Normandía (Francia), hasta que finalmente acabó ante el ocular de mi telescopio el pasado 2 de marzo de 2018 en un pantalán del puerto deportivo de Mazagón.

Los 1.787 km que separan su lugar de nacimiento en Holanda de Mazagón no son nada extraordinario en esta especie tan viajera. Lo que sí resultó ser bastante notable fue la edad del pájaro, pues se encontraba en su 21 año calendario. Este dato no llegar a ser récord de longevidad para la especie (aunque no queda lejos), pero no está nada mal para un animal que cada día debe ganarse su supervivencia.

Mapa del recorrido y tiempo transcurrido.

 
En definitiva, un pájaro veterano e inteligente que prefirió pasar la época fría al abrigo del clima de Mazagón. Ahora sólo queda esperar a ver si repite “destino turístico” el próximo invierno.


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