Liliana Sáenz de la Torre, cogida de la mano de su hermano Fidel, con una rosa blanca.
La llamada que no se hace se queda sin hacer y el beso que no damos es el que más recordamos.
Con esta frase, cargada de verdad y emoción, Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre —una de las personas fallecidas en el trágico accidente ferroviario de Adamuz—, conmovió profundamente a todos los asistentes durante el funeral celebrado en Huelva en memoria de las víctimas.
Unas palabras sencillas y, a la vez, poderosas, que invitan a la reflexión y que quedan grabadas en la memoria como un recordatorio de lo frágil que es el tiempo y de la importancia de expresar el cariño mientras aún estamos a tiempo.
