Mazagón Beach, 19/02/26
Rafael R. PorrinoLa nutria (Lutra lutra) es un animal común y bien distribuido en nuestro entorno, lo que, unido a las numerosas evidencias que deja a su paso (huellas, excrementos, restos de presas depredadas, otros rastros) y a la relativa facilidad para identificar correctamente las mismas, la convierte en una de las especies de mamíferos más sencillos de detectar para el atento observador.
En los alrededores de Mazagón contamos con nutrias en prácticamente todos los ríos, arroyos, lagunas y marismas, además de en algunas charcas y balsas de riego. En este tipo de lugares se las detecta sin dificultad, lo cual siempre alegra las jornadas de rastreo de fauna.
Sin embargo, lo que no resulta tan habitual es tener noticias de sus andanzas en pleno bosque, dentro del gran pinar que se extiende al norte y nordeste de Mazagón. Por eso me sorprendió gratamente cortar hace unos días el rastro de un ejemplar de este simpático mustélido en una senda del interior del vasto monte arbolado de El Abalario, a unos 6 kilómetros de distancia de los arroyos más cercanos en los que habita de modo permanente.
Pude seguir más de un kilómetro y medio el rastro de la nutria, que había dejado impresas las huellas de su trote de forma muy nítida en la arena de una raya primero, y de una pista después, pasando junto a distintas zonas encharcadas de las que actualmente salpican la arboleda.
El carro continuo de borrascas que nos asedia este invierno ha provocado que los bosques que se extienden por el sector occidental de la comarca de Doñana luzcan un aspecto húmedo como ya no se recordaba, con aguazales por doquier y lagunas encharcadas permanentemente desde hace semanas, que favorecen el desarrollo de las comunidades de anfibios y que, incluso, facilitan el tránsito de nutrias por lugares poco habituales para la especie.





