05 febrero, 2026

Carlos Barragán, un deportista con discapacidad visual

“Siempre entro en la meta con el guía porque es el gran responsable de que completemos la carrera”

Carlos Barragán entrando en la meta.
Por José Luis Galloso

Carlos Barragán Martín no entiende la vida sin deporte. No lo dice como un eslogan, sino como una certeza construida a base de rutina, esfuerzo y muchas horas rodando. “El deporte es algo fundamental para mí, tanto a nivel físico como a nivel mental”, resume. Nacido en Coria del Río (Sevilla) en 1986 y afincado en Moguer desde hace años, Carlos convive desde su nacimiento con una discapacidad visual progresiva. “Tengo restos de visión, pero actualmente no veo prácticamente nada”, explica, una realidad que ha aprendido a normalizar porque “forma parte de mi día a día desde que tengo uso de razón”.

Su relación con la actividad física viene de lejos. “Practico deporte desde los diez u once años”, recuerda. Empezó en la ONCE con atletismo, pasó por el goalball durante varios años y, con el tiempo, encontró en correr su mayor motivación. “Ahora mismo lo que más me satisface es correr”, afirma. Para él, el entrenamiento es una vía de escape y la competición, un estímulo que le empuja a no dejarlo. “Yo entreno, pero siempre necesito un objetivo”, reconoce.

En la actualidad mantiene una rutina constante, aunque adaptada a sus circunstancias. “No hago siete u ocho carreras todos los meses, suelo hacer unas diez al año”, señala. Elige pruebas accesibles y evita, siempre que puede, recorridos demasiado técnicos. “Ahora hay mucha afición por el trail y muchos de los compañeros con los que entreno salen a correr por el campo. A mí, la verdad, el asfalto me da más seguridad que el campo”, confiesa ante la creciente moda del trail. Pero Carlos no se acobarda y da un paso adelante con nuevos retos. “Yo me adapto también al campo cuando es necesario y mis compañeros me apoyan en un terreno más complicado para mí, y eso es de agradecer”, dice, recalcando que correr por el campo le exige mucho más. “Me provoca estrés porque tengo que ir muy atento y el guía tiene que ir explicándome todo”.