26 noviembre, 2014

Los amigos de lo ajeno entran en dos viviendas de Mazagón

Avenida Conquistadores
Ante la impunidad de la que gozan, los amigos de lo ajeno han entrado en dos viviendas de Mazagón la pasada semana, aprovechando la ausencia de sus propietarios. En ambos casos los cacos no utilizaron ninguna técnica especial para abrir la vivienda sin causar daños; lo hicieron a la antigua usanza, es decir, utilizando palanquetas y barras de uñas.

En una vivienda de la calle Reyes Católicos (urbanización Ciparsa), destrozaron varias rejas y una cancela, sustrayendo algunos enseres del interior. El otro robo ocurrió en un chalé de la Avenida Conquistadores, y fue detectado por sus propietarios el sábado por la mañana, quedándose atónitos al ver el estado en el que habían dejado la vivienda. Utilizando una violencia descomunal, los ladrones reventaron rejas, puertas y ventanas, llevándose los cierres de aluminio, camas, todos los electrodomésticos y diversos enseres; desvalijaron la casa por completo, dejando un panorama desolador.
Avenida Conquistadores
Ya nos podemos imaginar la impotencia con la que se encontraron estos vecinos y la poca esperanza de que los culpables sean castigados por ello, ya que como se suele decir, por una puerta entran y por otra salen. Según estadísticas policiales, casi la mitad de los detenidos por delitos contra la propiedad no entran en la cárcel, pues los jueces les conceden la libertad provisional, a la espera de juicio.

El Código Penal recoge en los artículos 237 al 242, la pena que se aplica a estos delincuentes: “Son reos del delito de robo los que, con ánimo de lucro, se apoderaren de las cosas muebles ajenas empleando fuerza en las cosas para acceder al lugar donde éstas se encuentran o violencia o intimidación en las personas.” Concretamente el artículo 240, señala: “El culpable de robo con fuerza en las cosas será castigado con la pena de prisión de uno a tres años.” Pero hasta que los jueces no apliquen la prisión provisional a los delincuentes con antecedentes, estos hechos seguirán sucediendo.

José Antonio Mayo Abargues

VER EN OTROS MEDIOS