27 septiembre, 2014

SE VEÍA VENIR

La Avenida Santa Clara a primera hora de esta mañana
Estos guardias tumbados, que ya nacieron en la polémica por el incomprensible doble gasto en pintura, vuelven a darnos la razón a los muchos que pensamos que hay una falta de profesionalidad en el desarrollo de las acometidas urbanas.
Cuadrilla de operarios en la construcción de un badén
Si yo personalmente lo hubiera diseñado, no me extrañaría que sucediese eso, pero que lo haga un profesional, se supone que con preparación y cobrando, resulta incomprensible. Que con un chaparrón que ha caído, sí, media hora de lluvia, se haya inundado la calle, me hace pensar que cuando esté un día entero lloviendo tendremos que tirar de la piragua para entrar en nuestros coches. Hoy, de hecho, no podíamos hacerlo sin mojarnos los pies.
La cuestión no creo que tenga más importancia que tirar de la radial y hacer un surco de desagüe pero, desde luego, creo que las contratas para ejecutar cualquier tipo de trabajo en la localidad tendrían que seleccionarse un poco más. El problema, vayas donde vayas, es siempre el mismo; no hay personal cualificado o se contrata a quien no se debiera. El político puede tener las mejores intenciones y hacer una gran inversión pero no tiene por qué saber diseñar ni guardias tumbados ni arreglar farolas, lo que sí tiene es que informarse de a quién contrata y de sus credenciales antes de hacerlo.
Lo realmente increíble es que con la cantidad de operarios que participaron en la construcción del susodicho badén y la sofisticada maquinaria que pasó por la calle el plan terminase en chapuza.
Aprovecho para recordar que pronto nos toca pagar el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica.
Federico Soubrier
Fotografías: Juan Antonio Pedraza Martín
La avenida completamente anegada
Era imposible montarse en el coche sin mojarse los pies