13 febrero, 2013

Solidaridad en estado puro

Todos los martes, el restaurante Papas Bravas invita a comer a los inmigrantes de forma gratuita El propietario cuenta con la colaboración de otras personas
Fuente: Huelva Información
JESÚS RUIZ 
En estos tiempos duros que nos ha tocado vivir contamos, afortunadamente, con la solidaridad de mucha gente que no dudan en dar un poco de sí misma para que los demás noten menos sus carencias. Y otro ejemplo de esta ejemplar forma de entender la vida la encontramos en Mazagón, donde José Prieto ha decidido que todos los martes acudan a comer gratuitamente a su local Papas Bravas todos los africanos que frecuentan la localidad costera, muchos de ellos dedicados a la venta ambulante. 

"Comencé a hacerlo en diciembre, de cara a las Navidades, porque parece que es cuando más se nota la ausencia de la familia y las carencias más esenciales. Me daba pena ver a tantos de ellos solitarios, recorriendo el pueblo tratando de vender algo (muchas veces sin éxito) con lo que poder comer un plato caliente", nos cuenta Prieto, campeón de España de tiro con arco y deportista olímpico en 1984, en Los Ángeles. "Y luego, con la que está cayendo... Me pareció egoísta dejarlo sólo en un gesto navideño y decidí continuar. Me parece que es lo menos que podemos hacer, tratar de ayudar a los demás".
El gesto de Prieto no ha pasado inadvertido en Mazagón y otras personas se han solidarizado con la idea. Casa Hilaria, de forma espontánea, regaló varios kilos de legumbres y carne para ayudar a José Prieto en su proyecto; otra persona se hace cargo de la comida un martes de cada mes... 

"La verdad es que agradezco la ayuda que estoy recibiendo en esta iniciativa, pero lo seguiría haciendo igualmente si no la tuviera", nos confiesa Prieto. "Es mayor la satisfacción personal que recibimos por hacerlo que el gasto que nos supone y mi hija y yo nos sentimos felices con esta acción solidaria y disfrutamos cada martes viendo el gesto agradecido de tantas personas que apenas tienen. Y cuando repiten nos reconforta viendo la fila que se forma delante de la cocina". 

A las 14:00 comienzan a llegar los invitados, se van sentado en mesas de cuatro y Pepe y su hija Diana empiezan a servir los primeros. "Nosotros les servimos en la mesa, como hacemos a diario a los clientes, pero cuando acaban se levantan a la cocina a repetir, algunos hasta tres veces. Y cuando acaban todos de comer, esto es un espectáculo: se desviven para limpiar la terraza y dejarla lista para el turno comercial", remata Prieto, quien no oculta que "se me ponen los vellos de punta cuando veo las reacciones de esta gente". 

¿Y si un día se quedaran cortos en la preparación de la comida? "Siempre quedan huevos con papas para salir del paso", ataja Prieto. El caso es que la solidaridad se mantenga y entre todos pasemos el mal trago cuanto antes.