15 diciembre, 2016

CEPSA APOYARÁ LA EDICIÓN DE UN LIBRO SOBRE LA RELACIÓN DE CRISTÓBAL COLÓN Y MOGUER


Con motivo de la próxima conmemoración del 525 aniversario del Descubrimiento, la Fundación de Cultura de Moguer y Cepsa han suscrito esta mañana un acuerdo de colaboración por el que la empresa patrocinará la edición de una obra de investigación sobre la relación de Cristóbal Colón y la ciudad de Moguer.

El alcalde Gustavo Cuéllar y el representante de Cepsa José Antonio Agüera han rubricado el acuerdo que permitirá la publicación del excelente trabajo de investigación que los profesores, Antonio González Gómez y Juan Miguel González Gómez, han realizado sobre los decisivos contactos que Colón mantuvo con la ciudad de Moguer, unos contactos que hicieron posible la organización de la gran aventura americana.

Cuéllar y Agüera han firmado el documento por el que Cepsa patrocinará con la cantidad de 6.000 euros esta publicación que pone en valor la decisiva aportación de Moguer, sus marinos y sus barcos a la empresa colombina, así como la estrecha relación que el primer almirante de las Indias tuvo con muchos vecinos de la villa, encabezados por la prestigiosa familia Niño.

Los autores de la obra “Cristóbal Colón y Moguer” son los hermanos Antonio González Gómez y Juan Miguel González Gómez. El primero, profesor titular de la Universidad de Sevilla y miembro del Departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas, y el segundo, Catedrático y Director del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, ambos con una estrecha relación familiar y afectiva con la ciudad de Moguer. El trabajo de investigación se articula en dos partes diferenciadas: una en la que se abordará la biografía de Colón como descubridor de América, subrayándose los contactos que mantuvo con Moguer antes y después del primer viaje descubridor, y una segunda parte en la que se estudiará su repercusión en el mundo artístico. Para ello se han catalogado los monumentos colombinos erigidos en la localidad a través del tiempo, reseñándose la influencia posterior de la gesta descubridora en el devenir de la ciudad del Tinto.

Durante la firma del acuerdo el primer mandatario local ha agradecido a Cepsa, “la sensibilidad y el cariño con el que siempre acoge los proyectos de colaboración que le planteamos desde Moguer, una ciudad ligada estrechamente a la empresa desde el inicio de su actividad hace más de medio siglo”.

El patrocinio cada año de la Ruta Cicloturista Cepsa y el Rallye BTT Coto de Montemayor, dos de las grandes citas provinciales del deporte de las dos ruedas, la sala deportiva Cepsa del Patronato Municipal de Deportes o el Aula Cepsa de formación ubicada en la casa-natal de Juan Ramón, son claro ejemplo del compromiso que la empresa mantiene desde hace años con la cultura y el deporte moguereños. En el ámbito colombino, Cepsa patrocinó también el pasado año la publicación del libro “Hombres y barcos del Descubrimiento”, realizado por el investigador Leopoldo Gorostiza y editado por la Fundación Municipal de Cultura.

Por su parte José Antonio Agüera ha manifestado la vocación de Cepsa en promover actividades culturales y formativas “dentro de nuestro programa de Responsabilidad Social y Empresarial que nos lleva a colaborar con numerosas iniciativas que consideramos de gran valor para la ciudadanía”, destacando además “que los proyectos que nos proponen siempre desde Moguer resultan de gran interés, se adaptan perfectamente a nuestros objetivos, y nos permiten devolver un poco a la ciudad lo mucho que ella y sus vecinos y vecinas han aportado a Cepsa desde hace más de medio siglo”.

COLÓN EN MOGUER
La pericia de los navegantes de la comarca era reconocida en el mundo entero, por lo que no es de extrañar que Cristóbal Colón encaminase sus pasos a la ría del Tinto, seguro de que en estas tierras se encontraban los hombres, los barcos y los conocimientos náuticos necesarios para hacer realidad su sueño de alcanzar las Indias por una nueva ruta hacia Occidente.

Colón visitó la villa de Moguer en varias ocasiones con el propósito de conseguir apoyos para su proyecto, encontrando en la entonces abadesa del monasterio de Santa Clara, Inés Enríquez, pariente del Rey Católico, una eficaz aliada que se convertiría en valedora del marino genovés ante la corte de Castilla.

Otros moguereños de la época también prestaron ayuda y cobijo a Colón, destacando entre ellos el clérigo Martín Sánchez y el hacendado Juan Rodríguez Cabezudo, dueño de la cabalgadura con la que el genovés viajó a Santa Fe a negociar con los Reyes, y a quién encomendó la custodia de su hijo Diego.

Los hermanos Niño de Moguer eran una de las principales estirpes de navegantes y armadores de la comarca, y su apoyo fue decisivo para realizar la captación de marinería para el gran viaje trasatlántico. Por aquel entonces Colón era aún un perfecto desconocido, por lo que sólo a la influencia de esta poderosa familia y la de los Pinzón en Palos, se debe el que los marineros de la zona se enrolasen en lo que sin duda era toda una aventura hacia lo desconocido.

Tres fueron los Niño que acompañaron a Cristóbal Colón en el primer viaje, Pedro Alonso, piloto mayor de la flotilla, que viajaba junto al almirante en la nao Santa María; Juan y Francisco, que comandaban el barco de su propiedad, la carabela Niña, y con ellos, decenas de moguereños, hasta una tercera parte de la tripulación de las naves.

Precisamente en el tornaviaje se produce uno de los episodios que estrecharían aún más los lazos de Moguer con el primer almirante de las Indias. A la altura de las Azores, cuando una fuerte tempestad amenazaba con hacer zozobrar las naves, el marino genovés se encomendó a Santa Clara, prometiendo que de salir con vida de tan peligroso trance, daría gracias pasando una noche en vela y oración, y haciendo decir una misa en la iglesia del monasterio moguereño.

Y así, al arribar la Niña a la bocana del Tinto el 15 de marzo de 1493, Colón se encaminó inmediatamente a Moguer, para cumplir esa misma madrugada en el monasterio de clarisas de la ciudad la promesa realizada en alta mar.