16 julio, 2015

ESPECTACULAR INAUGURACIÓN DEL FESTIVAL LUNA DE VERANO

Con una exposición que nos muestra la genialidad del artista moguereño Miguel Rodríguez y con una desternillante obra de teatro de la compañía Teatroz, se inauguró ayer una nueva edición del Festival Luna de Verano, una intensa programación con la que Moguer abre de nuevo sus puertas al mundo de la cultura.

El artista Miguel Rodríguez

El alcalde de Moguer Gustavo Cuéllar, acompañado de una amplia representación de la corporación local, dio ayer el pistoletazo de salida a la edición de 2015 de este consolidado Festival, con la inauguración en el teatro Felipe Godínez de la exposición que, bajo el título de ‘Black’, nos sumerge en la paleta de colores de este reconocido artista que desde su Moguer natal proyecta la genialidad que le viene dada de cuna.

Las autoridades con el artista

Tras tres años sin exponer en su patria chica, Miguel Rodríguez ha dado un paso más en la búsqueda de nuevos lenguajes estéticos con esta hermosa colección inspirada en el mundo subsahariano y en lejanas latitudes que fosforecen y nos atrapan sin contemplaciones. Rostros y torsos anónimos que se dejan seducir por un sin fin de abalorios que llenan de luz, de vida y de alma una muestra de obligada visita que permanecerá abierta al público hasta el 30 de agosto.


Gran Velada dedicada al teatro

Miguel es un artista inquieto, rebelde a la hora de componer e innovador en la utilización de materiales, que nos acerca a un trabajo verdaderamente atractivo, lleno de fuerza y color. Este moguereño convierte en arte una botella, se deja seducir por el mundo de la tauromaquia, inventa a mujeres libres o se adueña de las Meninas, transportándonos a un universo creativo que no conoce límites. Para contarnos sus sueños de artista utiliza tinta, papel, óleo, acrílico o serigrafía, entre otras técnicas en las que está muy presente su trabajo como diseñador gráfico.

Cuadros expuestos

Sin duda un trabajo que no podemos perdernos por simple amor al arte y por disfrutar del genio creador de un artista nacido en Moguer, que ha tenido siempre en su pueblo una gran fuente de inspiración.
Viva el teatro

Si algo se dejó oír ayer en el antiguo Castillo de Moguer, durante la representación de la primera propuesta teatral del Festival Luna de Verano, fueron las carcajadas y los aplausos espontáneos de los 240 espectadores que abarrotaron el recinto amurallado. La compañía Teatroz, liderada por el televisivo Juanma Lara, agradeció al término de la función la asistencia y la especial colaboración del público, pero sin lugar a dudas somos los que tuvimos la fortuna de ver la obra, los que tenemos que dar las gracias por la maravillosa noche que nos hicieron pasar.
 

Otra imagen de la exposición

Casi dos horas de risas, de sorpresas continuas y de absoluta complicidad con el elenco de actores, que hizo posible el ingenio y la espontaneidad de cinco buscavidas que acudieron al casting de un director americano para trabajar en un musical inspirado en la Casa de Bernarda Alba. Una gaditana que acude a la cita acompañada de su impulsivo marido, una catalana, una joven que quiere hacerse famosa entrando en la televisión, una tímida profesora, un mimo y un excéntrico director de teatro, conforman el peculiar reparto de esta genial obra, que la compañía ha reestrenado después de casi dos décadas.
Sobre el escenario, pero sobre todo irrumpiendo desde el patio de butacas, pudimos ver a dos veteranos actores de la compañía malagueña, Juanma Lara y Luis Centeno, que compartieron reparto con Laura Baena, Olivia Lara, Olga Salut, Carmen Esteban y Pablo López. Entre todos ellos dos rostros muy conocidos por sus apariciones en la pequeña pantalla, el del propio Lara, muy conocido por su papel en la afamada serie de El Príncipe y el de Baena, que da vida a una presa en la serie Vis a Vis.

Un abanico de personajes y situaciones delirantes que no dejaron indiferente a nadie, y como telón de fondo, la crisis, el paro, los desahucios o la corrupción, todo lo necesario para poner al público en pie y conseguir que vuelva a casa con una sonrisa en la cara.