11 noviembre, 2012

MICOLOGÍA EN MAZAGÓN

Foto: Federico Soubrier
Una más de las vertientes que tienen las numerosas actividades a desarrollar en Mazagón es la recolección de setas silvestres.
Evidentemente esta afición, muy popular sobre todo en nuestra sierra, requiere unos conocimientos profundos y específicos, dado que la confusión de dos setas parecidas puede literalmente acarrear la muerte. De hecho viene a ser una razón de peso para que los desconocedores de este arte nos limitemos a deleitarnos con las envasadas y etiquetadas.
A través de nuestro amigo Manolo, hemos tenido el placer de charlar con Juan Rodríguez, “Juan el pintor” para los amigos, la persona que ha cosechado las piezas de la cesta de mimbre, utilizada al efecto para que sus esporas se dispersen por el campo, contribuyendo a generar nuevos ejemplares.
Nos comenta que la blanca, más grande, es un champiñón silvestre (conviene observar el tamaño de la mano), y los más pardos, con tonalidades verdes, son níscalos, que calcula que con las lluvias caídas, y si el sol se mantiene más o menos una semana, habrá muchas más. Aunque estas han sido recolectadas por la zona de Bodegones, nos confía un lugar más cercano a la localidad donde abundan en cantidad y tamaños respetables, que por el momento debemos mantener en secreto, pero al que iremos a intentar fotografiar algunas.
Vayan por delante dos curiosidades del refranero español: “Hay buscadores de setas viejos y buscadores de setas osados, pero no hay buscadores de setas viejos y osados” o “Todas las setas son comestibles … algunas, una sola vez”.
Estaría bien que por aquí se montase algún curso o taller micológico, para potenciar una de las innumerables posibilidades que nos ofrece este peculiar y magnífico Mazagón.
Federico Soubrier García.