José A. Mayo
El Caño del Martinazo, situado al norte del Palacio de Doñana, en pleno corazón del Parque, un humedal que conserva el agua durante todas las estaciones, está sufriendo un descenso preocupante del nivel. Este descenso es una señal de alerta que refleja cambios profundos en el ecosistema. Su reducción afecta directamente a todas las especies de fauna que encuentran en este espacio refugio y alimento. Esta imagen de los ciervos y los caballos que beben en él, ahora presenta un paisaje más seco, donde el agua se ha reducido considerablemente, dejando al descubierto zonas que antes estaban sumergidas.

