19 julio, 2026

Cuando se pierde una oportunidad de 5,7 millones de euros para Mazagón.

Hay ocasiones en las que una administración no puede permitirse fallar. La captación de fondos europeos es una de ellas.

Vista aérea de Mazagón // José Antonio Mayo

En enero de este año se publicó la resolución definitiva de la convocatoria para la asignación de fondos FEDER destinados a los Planes de Actuación Integrados de las Entidades Locales. Se trataba de una convocatoria especialmente favorable para municipios como Moguer. En la categoría de ciudades intermedias, aproximadamente dos de cada tres solicitudes obtuvieron financiación, con una ayuda media cercana a los nueve millones de euros.

No era, por tanto, una convocatoria imposible ni reservada a unos pocos municipios. Al contrario, era una oportunidad real para transformar nuestro pueblo mediante inversiones en infraestructuras, sostenibilidad y mejora de los servicios.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Moguer no consiguió financiación. Y lo más preocupante no es únicamente el resultado, sino el motivo. Según la resolución oficial, la candidatura presentada no alcanzó siquiera la puntuación mínima exigida para poder optar a la subvención. Ese dato merece una reflexión seria.

La propuesta presentada por el Ayuntamiento incluía cuatro actuaciones estratégicas, dos de ellas destinadas específicamente a Mazagón. De haberse obtenido la ayuda, aproximadamente 5,7 del total de 9 millones de euros (tras aplicar el porcentaje real subvencionado sobre cada actuación) habrían llegado a este núcleo para mejorar sus infraestructuras.

Hablamos de una inversión equivalente a unos 1.730 euros por vecin@ o cerca de 7.000 euros para una familia media de cuatro miembros. No significa que ese dinero fuera a ingresar directamente en los bolsillos de los ciudadanos y ciudadanas, pero sí representa el volumen de inversión pública que Mazagón deja de recibir en forma de infraestructura, equipamientos, espacios públicos o mejora de servicios.

En cualquier administración es lógico poner en valor los logros alcanzados. El problema surge cuando la comunicación institucional se limita a difundir los éxitos y apenas ofrece explicaciones sobre los fracasos. Mientras muchas actuaciones municipales reciben una amplia difusión mediante notas de prensa, redes sociales, fotografías y vídeos institucionales, la pérdida de una oportunidad de financiación de esta magnitud ha pasado prácticamente desapercibida. Los vecinos y vecinas tienen derecho a conocer no sólo aquello que sale bien, sino también qué oportunidades se han perdido y por qué.

Cuando se analizan las memorias presentadas, resulta difícil no establecer comparaciones con otros municipios de la provincia. Ayuntamientos como el de Aljaraque, Ayamonte o Isla Cristina sí lograron obtener alrededor de 9 millones de euros cada uno gracias a propuestas técnicamente mucho más consistentes, con objetivos claramente definidos, actuaciones coherentes entre sí, presupuestos exhaustivamente desarrollados y una justificación perfectamente alineada con los criterios de evaluación establecidos por la convocatoria.

La resolución no explica cuáles fueron los aspectos concretos que impidieron a Moguer alcanzar la puntuación mínima, pero el análisis de la memoria permite entender, al menos en parte, ese resultado. La candidatura presentada muestra una planificación insuficiente para una convocatoria de este nivel: objetivos excesivamente dispersos, una estrategia poco definida, presupuestos escasamente desarrollados y una justificación técnica que, comparada con la de otros municipios que sí obtuvieron financiación, resulta claramente menos sólida. Cuando se compite por millones de euros, esos detalles dejan de ser secundarios y terminan marcando la diferencia entre conseguir la ayuda o quedarse fuera. No se trata de una cuestión política, sino técnica.

Los fondos europeos no se conceden por afinidad política, por población o por trayectoria. Se conceden tras una evaluación objetiva realizada por especialistas que valoran la calidad de los proyectos conforme a criterios previamente establecidos.

Es cierto que incluso un excelente proyecto puede quedarse sin financiación cuando la competencia es elevada. Pero también es evidente que una propuesta técnicamente insuficiente multiplica las probabilidades de fracaso. Si un proyecto ni siquiera alcanza la puntuación mínima exigida, resulta inevitable preguntarse si se hizo todo el trabajo necesario antes de presentarlo.

Captar financiación europea exige planificación, equipos técnicos cualificados, coordinación, experiencia y muchas horas de trabajo. Hay que saber convertir las ideas en proyectos solventes y competitivos.

Mientras algunos municipios han convertido la captación de fondos europeos en una auténtica política estratégica, otros afrontan algunas de estas convocatorias sin el nivel de preparación y dedicación que exige una competencia cada vez mayor. Las consecuencias las pagan siempre los vecinos.

En este caso, Mazagón deja escapar aproximadamente 5,7 millones de euros que difícilmente podrán recuperarse. Son actuaciones que seguirán esperando, infraestructuras que continuarán pendientes y oportunidades de desarrollo que se aplazan indefinidamente.

Este episodio debería servir para abrir una reflexión sobre qué modelo de gestión política queremos para nuestro municipio. La administración local del siglo XXI no puede limitarse a gestionar el día a día ni a comunicar sólo aquello que funciona. Debe ser capaz de anticiparse, planificar, captar recursos y competir con éxito por inversiones que otras localidades sí están consiguiendo.

Los vecinos y vecinas de Mazagón necesitan gobernantes que trabajen con objetivos ambiciosos y resultados medibles. La comunicación institucional forma parte de la acción de gobierno y es necesaria, pero nunca puede convertirse en el eje de la gestión. No basta con inaugurar obras, asistir a actos, aparecer en fotografías, protagonizar vídeos para redes sociales o alimentar una estrategia permanente de autopromoción.

Lo que verdaderamente transforma un municipio no son las publicaciones en Facebook, los vídeos en Instagram o los titulares de prensa. Lo que cambia el futuro de un pueblo es la capacidad de sus gobernantes para atraer inversiones lógicas, defender proyectos de calidad y aprovechar oportunidades como la que ofrecían estos fondos europeos.

Porque gobernar no consiste únicamente en contar lo que se hace; consiste, sobre todo, en conseguir resultados. Una fotografía genera un titular durante unas horas. Una inversión de casi seis millones de euros puede mejorar la vida de los vecinos y vecinas de Mazagón durante décadas.

Juan Manuel Enrique Gómez.

Vecino de Mazagón