Ángeles Gómez Salas, Juan Diego Rodríguez, Antonia Soriano Martínez, Pablo Noja Beltrán y la asociación de las Cruces de Mayo, recibieron ayer el homenaje y reconocimiento de su municipio en una gala Arte de Vivir que puso en valor a quienes han construido con su esfuerzo y generosidad el Moguer y el Mazagón que hoy conocemos.
Con el teatro Felipe Godínez abarrotado de público y la presidencia del alcalde del municipio, Gustavo Cuéllar, Moguer mostró anoche su cariño a una serie de hombres y mujeres que se han destacado por sus trayectorias personales y profesionales, haciendo siempre gala de un profundo amor a su pueblo.
El primer reconocimiento de la velada fue para la asociación de las Cruces de Mayo y, especialmente, a la labor de las personas mayores de los barrios y calles cruceras de Moguer para recuperar y revitalizar una festividad muy arraigada en la población, que por diversas circunstancias tuvo varias décadas de declive y hoy vuelve a celebrarse con enorme brillantez, gracias en buena medida a esos mayores que han sabido inculcar en las nuevas generaciones el amor por sus tradiciones.
A continuación, recibió el homenaje de su pueblo Ángeles Gómez Salas, una mujer de gran valentía, adelantada a su tiempo en muchos aspectos de su vida, que realizó estudios de Graduada Social y Asesora Fiscal siendo ya madre, y que durante muchos años ha sido presidenta de la Junta Local de la Asociación Española contra el Cáncer, sirviendo de inspiración para muchas mujeres por su tesón y su generosidad.
Juan Diego Rodríguez González, un moguereño afincado desde hace varias décadas en Mazagón, fue galardonado por haberse convertido en un puente de sentimientos entre las dos localidades, y por su entrega en favor de las señas de identidad de la localidad costera, donde fue el primer hermano mayor de la Romería del Carmen, impulsor del Belén Viviente y de las primeras cabalgatas de Reyes Magos, siendo además una persona siempre cercana y servicial para sus vecinos.
La empresaria agrícola Antonia Soriano Martínez, una mujer emprendedora, trabajadora incansable en un sector en el que ha sido pionera y ejemplo para muchas mujeres, recibió el reconocimiento a toda una vida de esfuerzo y superación personal después de más de 45 años al frente de una empresa familiar dedicada a los frutos rojos, hoy como socia destacada en la gran cooperativa Cuna de Platero.
Por último, Moguer rindió homenaje a una de esas personas que forman parte desde hace décadas del acervo popular, un extraordinario artesano y una excepcional persona que ha mantenido viva una tradición tan nuestra como la guarnicionería, porque hablar de Pablo Noja Beltrán, y no sólo en Moguer, sino en toda la comarca, es hablar de un extraordinario profesional, un verdadero artista del cuero que, además, ha estado vinculado estrechamente durante su vida a entidades como la Hdad. del Rocío, la Peña de Cante Jondo o la Hdad. de Montemayor.
Todos los galardonados recibieron emocionados el homenaje de su pueblo, que les despidió con los sonoros aplausos de un teatro puesto en pie para mostrar su cariño y admiración a estos vecinos y vecinas tan ejemplares.
La gala Arte de Vivir contó con el complemento musical del cantante José Luis Jaén, acompañado al piano por Jesús Lavilla, quienes abrieron y cerraron el acto con varias interpretaciones plenas de buen gusto y calidad musical.
