21 junio, 2026

El Centro Médico de Mazagón, al límite: AVEMA estalla contra el «abandono sistemático» de los ayuntamientos

Miembros de Avema protestan en la puerta del Centro Médico de Mazagón // Avema

José Antonio Mayo

El centro de salud de un pueblo es mucho más que un edificio: es el lugar donde se cuida de lo más valioso, la salud de sus vecinos. Pero en Mazagón, acudir al consultorio médico se ha convertido en un recordatorio constante del olvido institucional que sufre la localidad. La Asociación de Vecinos de Mazagón (AVEMA) ha vuelto a alzar la voz para denunciar el lamentable estado de deterioro que presentan unas instalaciones públicas que deberían ser ejemplo de atención y cuidado.

Lejos de ofrecer un espacio digno y acogedor, el Centro Médico muestra hoy una imagen de dejadez crónica, con falta de mantenimiento básico y un desinterés administrativo que indigna a la población.

Desde AVEMA señalan directamente a los responsables de esta situación. El mantenimiento del edificio no depende de una administración lejana, sino de la Mancomunidad de Mazagón, integrada por los ayuntamientos de Moguer y Palos de la Frontera. Ambos consistorios —afirman desde la asociación— conocen perfectamente el mal estado de la infraestructura, pero siguen mirando hacia otro lado. Mientras las administraciones se desentienden, el deterioro avanza día tras día.

“Los ciudadanos de Mazagón pagan sus impuestos y cumplen con sus obligaciones. Tienen derecho a recibir unos servicios públicos en condiciones. Lo que está ocurriendo es una falta de respeto”, denuncian con firmeza desde el colectivo vecinal.

Para los vecinos, el tiempo de la paciencia y las excusas políticas ha terminado. No se trata solo de un problema estético, sino de dignidad: la de un pueblo que se siente tratado como ciudadano de segunda. Por eso, AVEMA exige una actuación inmediata y soluciones reales por parte de la Mancomunidad. Mazagón se niega a seguir siendo “el patio trasero de nadie” ni el eterno olvidado de los presupuestos municipales. La salud de sus vecinos y el respeto a sus impuestos merecen, como mínimo, unas instalaciones dignas y un compromiso real.





Fotos: Avema