Purificación Mantecón, la madre del poeta Juan Ramón Jiménez, fue una de las personas que más influyó en la formación de su sensibilidad poética, una moguereña de ojos negros por la que el poeta sentía verdadera admiración, cuya figura cobra especial protagonismo este año en el ciclo de visitas dramatizadas a la casa en la que vio la luz el premio Nobel.
La compañía Evoé Teatro ha
querido rendir homenaje a “Mamá Pura”, como la llamaba Juan Ramón, destacando
en su representación la importancia que tuvo esta singular mujer en la vida y
obra del poeta. “Mientras viva mi madre yo siento que estoy atado, en el
pasado, a la vida, cuando muera, esa atadura se romperá y quedaré atado, en el
futuro, a la muerte. Mi madre se habrá hecho mi eternidad.”
Este año el actor que encarna al poeta, cuyo parecido con el autor de Platero es verdaderamente excepcional, es M.A. Franco quien, junto a Miriam Bernal en el papel de Zenobia, y de Xiomara Alvgar que da vida a la simpática señora que los recibe en la casa, forman un magnífico trío que conecta inmediatamente con el público.
La muerte de Purificación Mantecón López-Parejo en 1928 fue un duro golpe para Juan Ramón, que la llevó siempre en su corazón hasta el punto de que sus últimas palabras antes de fallecer treinta años más tarde en Puerto Rico fueron “Moguer... madre...Moguer”.
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