Paco López Carmona
La Patrona de Moguer realizó ayer su triunfal recorrido por el recinto romero de Montemayor recibiendo a su paso las muestras de cariño y devoción de los miles de fieles que la acompañaron en todo momento pese a lo desapacible de la tarde. Los vivas, piropos y lluvias de pétalos en honor de la Virgen chiquita se sucedieron durante las casi 6 horas que duró su procesión.
La jornada dominical se inició con la Función Pontifical de la Hdad. Matriz de Montemayor que presidió el Obispo de Huelva y concelebraron el párroco de Moguer y los capellanes de las filiales, un solemne acto religioso que anticipaba el momento más esperado de la romería moguereña, la procesión de la Virgen por el coto que volvió a convertirse en una multitudinaria expresión del fervor que despierta la Patrona moguereña.
Desde primera hora de la mañana los costaleros habían amarrado sus pañuelos a los varales del paso para reservar su sitio bajo el dulce peso de la imagen de la Virgen, que fue izada a su trono sobre las 17,30 h. para iniciar el recorrido por el real del coto.
El alcalde Gustavo Cuéllar portó también a la Patrona y Alcaldesa Perpetua de Moguer durante un tramo de la procesión.
A la llegada de la Virgen a las hermandades filiales de Sevilla, Huelva, Punta Umbría, El Arahal, Lucena del Puerto y Campofrío-La Dehesa de Riotinto, la alegría se desbordó en el corazón de los peregrinos que cantaron, lloraron de emoción y mostraron su profunda devoción a María de Montemayor en una mágica tarde-noche que nos deparó imágenes imborrables.
La visita de la Patrona a la casa de los Mayordomos y a la propia sede de la Hdad. Matriz de Montemayor fueron también momentos especialmente emotivos de una procesión en la que también pudimos disfrutar de innumerables cantes en honor de la Virgen entonados durante todo el recorrido por decenas de artistas y aficionados.
Hoy lunes, día de despedida en Montemayor, se rezará a las 12 h. el Regina Coeli en el santuario y, ya a las 18 h., se celebrará la misa de relevo en la Mayordomía, organizándose a continuación el regreso a Moguer de los romeros tras haber asistido un año más al emocionado encuentro con su Patrona.




















