Hay ocasiones en las que una administración no puede permitirse fallar. La captación de fondos europeos es una de ellas.
Vista aérea de Mazagón // José Antonio Mayo
En enero
de este año se publicó la resolución definitiva de la convocatoria para la
asignación de fondos FEDER destinados a los Planes de Actuación Integrados de
las Entidades Locales. Se trataba de una convocatoria especialmente favorable
para municipios como Moguer. En la categoría de ciudades intermedias,
aproximadamente dos de cada tres solicitudes obtuvieron financiación, con una
ayuda media cercana a los nueve millones de euros.
No era,
por tanto, una convocatoria imposible ni reservada a unos pocos municipios. Al
contrario, era una oportunidad real para transformar nuestro pueblo mediante
inversiones en infraestructuras, sostenibilidad y mejora de los servicios.
Sin
embargo, el Ayuntamiento de Moguer no consiguió financiación. Y lo más
preocupante no es únicamente el resultado, sino el motivo. Según la resolución
oficial, la candidatura presentada no alcanzó siquiera la puntuación mínima
exigida para poder optar a la subvención. Ese dato merece una reflexión seria.
La
propuesta presentada por el Ayuntamiento incluía cuatro actuaciones
estratégicas, dos de ellas destinadas específicamente a Mazagón. De haberse
obtenido la ayuda, aproximadamente 5,7 del total de 9 millones de euros (tras
aplicar el porcentaje real subvencionado sobre cada
actuación) habrían llegado a este núcleo para mejorar sus infraestructuras.
Hablamos
de una inversión equivalente a unos 1.730 euros por vecin@ o cerca de 7.000
euros para una familia media de cuatro miembros. No significa que ese dinero
fuera a ingresar directamente en los bolsillos de los ciudadanos y ciudadanas,
pero sí representa el volumen de inversión pública que Mazagón deja de recibir
en forma de infraestructura, equipamientos, espacios públicos o mejora de
servicios.
En
cualquier administración es lógico poner en valor los logros alcanzados. El
problema surge cuando la comunicación institucional se limita a difundir los
éxitos y apenas ofrece explicaciones sobre los fracasos. Mientras muchas
actuaciones municipales reciben una amplia difusión mediante notas de prensa,
redes sociales, fotografías y vídeos institucionales, la pérdida de una
oportunidad de financiación de esta magnitud ha pasado prácticamente
desapercibida. Los vecinos y vecinas tienen derecho a conocer no sólo aquello
que sale bien, sino también qué oportunidades se han perdido y por qué.
Cuando se
analizan las memorias presentadas, resulta difícil no establecer comparaciones
con otros municipios de la provincia. Ayuntamientos como el de Aljaraque,
Ayamonte o Isla Cristina sí lograron obtener alrededor de 9 millones de euros
cada uno gracias a propuestas técnicamente mucho más consistentes, con
objetivos claramente definidos, actuaciones coherentes entre sí, presupuestos
exhaustivamente desarrollados y una justificación perfectamente alineada con
los criterios de evaluación establecidos por la convocatoria.
La
resolución no explica cuáles fueron los aspectos concretos que impidieron a
Moguer alcanzar la puntuación mínima, pero el análisis de la memoria permite
entender, al menos en parte, ese resultado. La candidatura presentada muestra
una planificación insuficiente para una convocatoria de este nivel: objetivos
excesivamente dispersos, una estrategia poco definida, presupuestos escasamente
desarrollados y una justificación técnica que, comparada con la de otros
municipios que sí obtuvieron financiación, resulta claramente menos sólida.
Cuando se compite por millones de euros, esos detalles dejan de ser secundarios
y terminan marcando la diferencia entre conseguir la ayuda o quedarse fuera. No
se trata de una cuestión política, sino técnica.
Los fondos
europeos no se conceden por afinidad política, por población o por trayectoria.
Se conceden tras una evaluación objetiva realizada por especialistas que
valoran la calidad de los proyectos conforme a criterios previamente
establecidos.
Es cierto
que incluso un excelente proyecto puede quedarse sin financiación cuando la
competencia es elevada. Pero también es evidente que una propuesta técnicamente
insuficiente multiplica las probabilidades de fracaso. Si un proyecto ni
siquiera alcanza la puntuación mínima exigida, resulta inevitable preguntarse
si se hizo todo el trabajo necesario antes de presentarlo.
Captar
financiación europea exige planificación, equipos técnicos cualificados,
coordinación, experiencia y muchas horas de trabajo. Hay que saber convertir
las ideas en proyectos solventes y
competitivos.
Mientras
algunos municipios han convertido la captación de fondos europeos en una
auténtica política estratégica, otros afrontan algunas de estas convocatorias
sin el nivel de preparación y dedicación que exige una competencia cada vez
mayor. Las consecuencias las pagan siempre los vecinos.
En este
caso, Mazagón deja escapar aproximadamente 5,7 millones de euros que
difícilmente podrán recuperarse. Son actuaciones que seguirán esperando,
infraestructuras que continuarán pendientes y oportunidades de desarrollo que
se aplazan indefinidamente.
Este
episodio debería servir para abrir una reflexión sobre qué modelo de gestión
política queremos para nuestro municipio. La administración local del siglo XXI
no puede limitarse a gestionar el día a día ni a comunicar sólo aquello que
funciona. Debe ser capaz de anticiparse, planificar, captar recursos y competir
con éxito por inversiones que otras localidades sí están consiguiendo.
Los
vecinos y vecinas de Mazagón necesitan gobernantes que trabajen con objetivos
ambiciosos y resultados medibles. La comunicación institucional forma parte de
la acción de gobierno y es necesaria, pero nunca puede convertirse en el eje de
la gestión. No basta con inaugurar obras, asistir a actos, aparecer en
fotografías, protagonizar vídeos para redes sociales o alimentar una estrategia
permanente de autopromoción.
Lo que
verdaderamente transforma un municipio no son las publicaciones en Facebook,
los vídeos en Instagram o los titulares de prensa. Lo que cambia el futuro de
un pueblo es la capacidad de sus gobernantes para atraer inversiones lógicas,
defender proyectos de calidad y aprovechar oportunidades como la que ofrecían
estos fondos europeos.
Porque gobernar no consiste
únicamente en contar lo que se hace; consiste, sobre todo, en conseguir
resultados. Una fotografía genera un titular durante unas horas. Una inversión
de casi seis millones de euros puede mejorar la vida de los vecinos y
vecinas de Mazagón durante décadas.
Juan Manuel Enrique Gómez.
Vecino de Mazagón