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26 enero, 2026

21 abril, 2025

RUTA ORNITOLÓGICA LA ROCINA (DOÑANA)

SÁBADO 26 DE ABRIL

La Rocina representa el principal aporte de aguas que llega a la marisma. Contiene un medio natural muy rico, con una tupida red de pequeños afluentes. Se compone de un mosaico de distintos paisajes desde pinares, helechales, brezales, zarzales y carrizales hasta la vegetación típica del monte blanco, integrado principalmente por jaguarzo y matorral aromático como la lavanda, el romero o el tomillo. Además de explicar estas formaciones vegetales, el centro de visitantes también muestra la fauna presente en ellas, donde abundan las aves migratorias y acuáticas como el voluminoso ánsar común, el llamativo calamón o la amenazada garcilla cangrejera.

Durante la visita es posible conocer las chozas o viviendas tradicionales en las que habitaban los rocieros, así como la historia de esta romería mundialmente conocida.

Información e inscripciones en: PLATALEA

14 enero, 2025

AVES DE MAZAGÓN: EL GORRIÓN MOLINERO

Por Rafael R. Porrino

 A los profanos en el mundo de las aves les llamará la atención saber que bajo el nombre de “gorrión” no designamos únicamente al entrañable pájaro que todos conocemos por su vecindad al ser humano en pueblos y ciudades, sino que, por el contrario, en castellano el nombre genérico de gorrión se aplica no solo al Passer domesticus -que así se llama técnicamente el familiar gorrión común-, sino a otras cuatro especies más de las que se distribuyen por la geografía española.

 Una de ellas es el gorrión molinero Passer montanus, pariente cercano del común, aunque mucho menos conocido que este, y ello a pesar de ser otra de las aves que en algunos lugares llega a hacer su vida muy cerca de las personas.

Se trata de un ave algo menor en tamaño que el gorrión común, y de colorido semejante, pues en su plumaje se combinan el marrón, los tonos pardos-ocres, y el jaspeado en negro. Sin embargo, destaca en su cara un marcado contraste entre el pequeño babero negro, el blanco de las mejillas, y un parche negro a cada lado de ellas. El pico es negro, siendo de un característico color castaño la parte superior de la cabeza -o píleo-. Ambos sexos son muy similares, lo cual representa otra diferencia con respecto a su más abundante pariente, del que se distingue también por su reclamo.

Si bien es un pájaro de los considerados residentes (es decir, que vive todo el año en la misma zona), a finales de verano, tras la reproducción, suele desplazarse a zonas agrícolas más abiertas de las proximidades, donde se forman bandos de jóvenes y adultos que comparten sus días alimentándose de semillas y material vegetal.

 Ya mediado el invierno suelen regresar al entorno de las zonas de anidación, donde se asientan definitivamente a inicios de la primavera para sacar adelante sus nidadas. Para ubicar el nido eligen siempre oquedades como agujeros naturales en árboles,  orificios bajo tejas, grietas en paredes de construcciones abandonadas, etc. Suele reproducirse en pequeñas colonias laxas de unas cuantas parejas, en las cuales se puede observar a ambos progenitores aportando comida a sus polluelos, consistente en esta época del año en gusanos, orugas, mariposas, saltamontes, y otros invertebrados, además de algunos semillas y frutos.

El gorrión molinero mantiene una distribución irregular en la provincia de Huelva. Sus mejores poblaciones se hallan en los pinares y bosques mixtos más cercanos a la costa y en la corona forestal de Doñana y su entorno de campiñas arboladas, volviéndose más escaso en la Cuenca Minera, y pasando a ser poco común -o incluso raro- en la mayor parte del Andévalo y la Sierra.

En Mazagón tenemos la suerte de encontrarlo en algunas partes del casco urbano, pues es una especie que suele dejarse ver por jardines, especialmente si en ellos hay pinos de buen porte, así como por el Parque y otras zonas arboladas.

Como curiosidad hemos de apuntar que esta especie es una entre las que mejor aceptación tienen las cajas-nido, no dudando en establecerse en ellas cuando las tienen disponibles en áreas boscosas y en jardines y parques urbanos. Estas cajas pueden adquirirse en comercios especializados, si bien podemos también construirlas nosotros mismos con listones de palés o tablones, y así poder colocarlas en nuestro entorno. Para ello resultan de gran ayuda las indicaciones en webs como esta del grupo ecologista Xoriguer, o esta del blog QuadernNatura.


Fotografías: Rafael R. Porrino

01 marzo, 2023

UN POLIZÓN EMPLUMADO EN MAZAGÓN

 Por Rafael R. Porrino

El pasado día 7 de octubre de 2022 iba conduciendo a la altura de Las Dunas cuando por el rabillo del ojo vi un ave caminando por el césped de la rotonda que me hizo sobresaltarme. Aparqué el coche rápidamente y me acerqué caminando hasta poder verla más de cerca; en ese momento no sabía lo que era, pero sí que se trataba de una especie exótica que ni siquiera formaba parte de las especies foráneas que suelen verse por España.

Tomé algunas fotos del pájaro -por lo demás, extremadamente confiado- y, tras consultar guías de aves y recabar la ayuda de algunos colegas que habitualmente visitan el continente americano, llegué a la conclusión de que se trataba de Quiscalus mexicanus, una especie conocida como Zanate mejicano.

El Zanate mejicano se distribuye por Centroamérica, el norte de Sudamérica y el sur de Norteamérica, coexistiendo en su amplia área de distribución con otras especies de Quiscalus. En términos generales puede decirse que es una especie habitual y originaria del Golfo de México, si bien se encuentra en proceso de expansión y está colonizando poco a poco otras áreas del continente americano, sobre todo en Estados Unidos.

Parte de su éxito como especie en expansión la tiene su variada dieta, pues es omnívoro y capaz de alimentase de un amplio espectro de componentes vegetales y animales.

La especie presenta un marcado dimorfismo sexual: las hembras son de color marrón pardo, mientas que los machos son de un color negro brillante con destellos azulados y verdosos, sobresaliendo en ellos su cola muy larga y con peculiar forma, y los ojos de color muy pálido. En sus zonas de origen es una especie gregaria, que con frecuencia mora en parques, jardines y entornos urbanos.

El zanate mejicano que tenemos en el entorno del aparcamiento y la rotonda de la playa de las Dunas es un macho adulto, aunque apareció sin apenas cola y con el plumaje con algunas deficiencias.

La pregunta que asalta a todo aquel pajarero que ve a este curioso vecino de Mazagón es ¿cómo ha llegado hasta aquí? Pues bien, no tenemos absoluta certeza en la repuesta a esta pregunta, pero hay que tener en cuenta que las poblaciones nativas de Quiscalus mexicanus son de carácter residente, no siendo una especie que realice migraciones relevantes. Tampoco es, al parecer, una especie que pueda retenerse fácilmente en cautividad, ni es un ave habitual en el mercado de especies exóticas (ni legal, ni ilegal) en Europa.

Por todo ello, la hipótesis más plausible es que se trate de lo que en términos ornitológicos oficiosos se denomina un ave “ship-assisted”: un ejemplar que -por el motivo que sea- acabó posada o recluida en un barco cuando este abandonaba o comenzaba a alejarse de su zona de origen, y que de ese modo se vio envuelta en una travesía involuntaria (y, si se quiere, artificial) transoceánica, hasta que sintió la proximidad de una nueva costa allende los mares, procediendo entonces a abandonar el barco para tocar tierra.

Esta posibilidad es la más factible, pues como es sabido hay gran trasiego en la actualidad de buques (petroleros, gaseros, cargueros, quimiqueros, etc.) entre puertos no europeos -entre ellos, americanos- y el puerto de Huelva; así, si este Zanate venía en uno de estos barcos, por ejemplo en un buque quimiquero salido de Texas o en un carguero de cereal originario de México, la porción de tierra más cercana que tuvo al arribar fue la playa de Las Dunas, a la que el pájaro habría podido cruzar volando fácilmente justo cuando el buque giró el espigón para enfilar el Canal del Padre Santo e internarse en la Ría.

El Zanate mejicano de Las Dunas aún sigue entre nosotros a la fecha de publicación de este artículo, casi cinco meses después de su llegada. Ha sabido adaptarse bien a su nuevo entorno, se le ve alimentándose de lagartijas, hormigas, escarabajos, semillas, e incluso de restos de comida de las autocaravanas que suelen estacionar en el aparcamiento, así como de desperdicios de los contenedores. Su plumaje, que al principio estaba algo deteriorado, se ha recuperado por completo y luce un tono brillante, a la par que su cola ha vuelto a crecer.

Suele verse a lo largo del todo el día, aunque es por las tardes cando suele pasar más tiempo posado en los tejados y antenas de la zona, acicalándose y emitiendo los extraños sonidos y voces típicos de su especie.

En tanto que perteneciente a una especie exótica, de potencial invasor, y cuya llegada a buen seguro no ha sido natural, este pájaro no deja de ser una simple anécdota en la avifauna de Mazagón, si bien resulta muy curioso de observar, y de hecho ha atraído ya las visitas de un buen puñado de ornitólogos a nuestro pueblo para disfrutar de su presencia. No en vano, parece ser el único ejemplar de su especie presente en territorio europeo en estos momentos.

01 septiembre, 2022

AVES DE MAZAGÓN: EL CHARRANCITO COMÚN

Por Rafael R. Porrino

 A buen seguro, todo asiduo o visitante de las playas de Mazagón habrá reparado en unos pájaros blancos que se lanzan en picado desde el aire al mar, sumergiéndose de cabeza en el agua cerca de la orilla. Se trata de unas avecillas pertenecientes a la especie llamada charrancito común (Sternula albifrons), si bien este comportamiento también es propio de otros alados, de algunos de los cuales ya hemos hablado en estas páginas.

Al igual que ocurre con muchas otras aves de nuestro entorno, el charrancito común es una especie estival y migratoria; es decir, que llega a sus zonas de reproducción europeas sobre el mes de abril, para abandonarnos de nuevo en septiembre-octubre poniendo rumbo a sus lugares de invernada en la costa occidental de África. Sin embargo, en los últimos años se quedan algunos ejemplares en las playas y humedales costeros de Huelva durante la estación fría.

El charrancito común es un ave costera de pequeño tamaño y vuelo raudo y nervioso, que además tiende a ser muy vocálica, amenizando sus vuelos y picados con característicos chillidos. Los adultos son prácticamente inconfundibles, pues presentan un plumaje blanco con partes superiores gris pálido, dando en vuelo apariencia -bajo el fuerte sol veraniego- de aves de un tono casi níveo, sólo interrumpido por su cabeza negra con dos bridas desde  la base del pico que dejan un llamativo espacio blanco en la frente (de donde procede su apelativo latino “albifrons”). Presenta pico amarillo-anaranjado con una pequeña mota negra en la punta, y patas naranjas, si bien ambas partes no emplumadas se oscurecen durante el invierno.

Los jóvenes, en cambio, presentan un dorso gris más oscuro y con escamas marrones, además de alas más oscuras, patas de tonos apagados y pico negruzco. Desde bien pronto aprenden a pescar, no obstante lo cual continúan durante semanas requiriendo alimento a sus padres posándose junto a ellos o persiguiéndoles chillando en vuelo, comportamiento que se repite en distintas especies de charranes.

Para reproducirse compone colonias que suelen ser de tamaño mediano o pequeño, si bien algunas alcanzan dimensiones mayores, así como hay parejas que tienden a reproducirse en solitario. Anidan siempre en el suelo cerca de costas, salinas y humedales, donde seleccionan espacios abiertos y con escasa vegetación, como arenales, diques, muros de marismas o incluso caminos. 

Durante la primavera no es infrecuente observar a los machos cortejando a las hembras. Este ritual consiste en el ofrecimiento de pececillos recién pescados, que el macho lleva en el pico mientras camina “pavoneándose” ante la hembra emitiendo su característico grito, para acabar entregándole a su pareja la presa. Habitualmente, a ello sucede una breve cópula.

Los charrancitos se alimentan especialmente de pececillos de tamaño pequeño, si bien también capturan pequeños cangrejos e incluso algunos insectos. La forma típica de pesca implica vuelos rápidos y nerviosos, cernidos en el aire y posterior zambullida en el agua tras un vertiginoso picado cabeza abajo. Si la operación tiene éxito, normalmente el ave se marcha con el pez en el pico hasta su nido, para allí entregarlo a sus polluelos.

El charrancito común tiene una amplísima área de distribución mundial, abarcando grandes zonas de los continentes europeo, africano, asiático y oceánico. Sin embargo, en pocos países puede considerarse como común y bien distribuido, pues tiende a ser escaso y de distribución restringida y fraccionada.

En España cría sobre todo en los humedales del Golfo de Cádiz y de la costa mediterránea, con algunas pequeñas colonias en embalses y humedales del interior. En Huelva, el Paraje Natural Marismas del Odiel y su entorno albergan una de las mayores agrupaciones reproductivas de Andalucía, con varios cientos de parejas (varía mucho interanualmente); de esta colonia proceden la mayor parte de las aves que vemos en Mazagón en verano, si bien a ellos se unen los ejemplares que recalan en nuestras playas durante sus periplos migratorios.

El charrancito común es una especie cuya conservación sufre amenazas principalmente asociadas a la destrucción de hábitats litorales por el desarrollo urbanístico y otros usos, a las molestias humanas en zonas de reproducción (afectando especialmente a parejas que anidan en nuestras playas, muy sensibles al tránsito de bañistas, deportistas y mascotas) y a la depredación que sufren por parte de otros animales, entre los que hay que destacar los gatos domésticos asilvestrados, los cuales llegan a causar gravísimas mermas en colonias de cría como las de Marismas del Odiel o las Marismas de Isla Cristina.

En la provincia de Huelva se vienen anillando charrancitos desde hace décadas, contribuyendo a un mejor conocimiento de su biología, desempeñando en la actualidad la asociación SEO/Birdlife esta labor. Por otra parte, además de los programas de censo y conservación que desempeña la Administración andaluza, la joven asociación AHUNA lleva unos años ejecutando con voluntarios y administraciones locales interesantes actuaciones de señalización y perimetración de nidos y colonias situados en las playas de Huelva, así como de sensibilización entre usuarios de de los concurridos balnearios onubenses.

Cualquier playa de Mazagón es idónea en primavera y verano para observar a la especie y ser testigo de sus divertidos lances de pesca, pudiendo citar como lugares especialmente favorables la Playa de Las Dunas y el abrigo de Puerto Barato (donde se producen concentraciones de charrancitos alimentándose). También en el puerto deportivo recalan algunos ejemplares aislados o en pareja, y en la laguna de Las Madres y el Estero de Domingo Rubio no es raro avistar individuos pescando o dándose baños de agua dulce. Eso sí, hoy en día no se reproduce en nuestros arenales, siendo la ya citada de Marismas del Odiel la colonia de cría más cercana a nuestro pueblo.

04 junio, 2022

AVES DE MAZAGÓN: EL ABEJARUCO EUROPEO


Por Rafael R. Porrino

De entre todas las especies que componen la avifauna europea puede decirse que el abejaruco europeo Merops apiaster es una de las más bellas, llamativas y conocidas, tanto por los aficionados a la observación de aves, como por la gente del campo y gran parte de la población.

El abejaruco es nuestra ave más colorida

 El variado y multicolor colorido de su plumaje es el principal motivo de la atracción que ejercen los abejarucos. No en vano, en el cuerpo de estas aves se unen el verde, el azul, el amarillo, el negro, el ocre y el rojo, variando además el efecto óptico de su coloración en función de la distinta intensidad de luz que reciba el pájaro.

Las patas del abejaruco son muy cortas y con dedos fuertes

 Se trata de un ave de tamaño mediano, de silueta estilizada -a la que contribuyen las rectrices centrales de su cola, muy largas y puntiagudas, que sobresalen sobre el resto-, patas muy cortas y pico bastante largo.

Con frecuencia a los abejarucos se les ve en fincas agrícolas 

Hace gala de un marcado carácter gregario, pues casi siempre se le ve en bandos o en pequeños grupos que van dejando por el cielo su alegre reclamo. 

Los abejarucos utilizan regularmente posaderos

También tiende a agruparse para realizar sus migraciones, puesto que se trata de un ave que no se queda todo el año entre nosotros, sino que llega a partir de mediados de marzo y se marcha en agosto o septiembre al África subsahariana para pasar la estación fría.

Bando de abejarucos cruzando el Estrecho de Gibraltar en migración 

 Una de la curiosidades del abejaruco la tenemos en su peculiar forma de nidificar: cada pareja construye su nido -generalmente en vecindad con otras parejas, formando pequeñas o medianas colonias- excavando una galería en forma de largo tubo, que termina en una cámara circular de mayor dimensión, que es donde ponen sus huevos y sacan adelante a sus pollos.

Nido en construcción, con la arena extraída al pie de la galería

 Estos nidos los excavan arañando con el pico y sacando la arena con sus patas, preferiblemente en taludes o cortados arenoso o arcillosos, si bien también pueden hacerlos en pequeñas cunetas o incluso directamente en el suelo.

Colorida pareja de abejarucos

 Debido a la peculiar ubicación de sus nidos, y a pesar de que la longitud de la galería protege a la cámara en la que se hallan huevos y pollos, estos suelen ser objeto de predación por parte de animales como las culebras bastarda y de escalera, el lagarto ocelado, o el zorro.

El lagarto ocelado llega a predar ocasionalmente los nidos de abejarucos

 También resulta notoria su forma de alimentación, ya que se trata de un insectívoro estricto que captura sus presas en vuelo realizando acrobacias y vertiginosas cabriolas aéreas, para finamente llevárselas a un posadero en el cual las golpea hasta eliminar el aguijón (de aquellas presas que lo tienen). 

Abejaruco en vuelo de caza

A pesar de su nombre, hay que puntualizar que la abeja de la miel (Apis mellifera) no constituye la base exclusiva de su dieta, siendo la importancia de esta especie en su alimentación relevante, pero variable, entre distintas poblaciones o colonias de abejarucos, ya que estas aves predan también sobre distintas especies de abejas silvestres, avispas, escarabajos y libélulas, entre otros tipos de insectos voladores.

Las libélulas son presas favoritas de los abejarucos

 El abejaruco europeo es común en la mayor parte de la Península Ibérica, y se extiende también por casi todos los países del arco mediterráneo occidental, Este de Europa, Asia occidental y central, y zonas de África. 

Un ejemplar en una percha típica

Prefiere zonas cálidas con escaso arbolado, en las que haya sitios apropiados para excavar sus nidos, por lo cual suele habitar en valles de ríos con taludes arenosos, zonas de campiña agrícola, dehesas, entorno de caminos y carreteras, etc.

Talud en un arroyo, con una colonia de abejarucos

 En Mazagón y su entorno se detecta fácilmente durante sus pasos migratorios de primavera y finales del verano, estando como reproductor más localizado; en nuestros alrededores suele verse en primavera en cortafuegos y márgenes de carreterines de los pinares del Abalario, el entorno del Estero Domingo Rubio, o en las cuencas de diversos arroyos como el Avitor.

Típica estampa primaveral en los carreterines de El Abalario, en el entorno de Mazagón – Foto: Luis Urbina

 

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22 enero, 2022

AVES DE MAZAGÓN: EL ALCAUDÓN REAL

El Alcaudón real

Su negro antifaz es uno de los rasgos más característicos del alcaudón real. 

Foto: Estela Gil Costa.

Por Rafael R. Porrino

Todo caminante que se adentre por carriles, sendas y rayas de los pinares del entorno de Mazagón se habrá topado, a buen seguro, con un pequeño pájaro de tonos grises, cabeza potente con antifaz, pico fuerte y pose altiva, que a modo de vigilante otea los alrededores desde alguna improvisada atalaya. Se trata del alcaudón real Lanius meridionalis, un paseriforme de talla media que hace décadas gozó de gran popularidad de nuestro país cuando se coló en los salones de muchas familias españolas de la mano del añorado Félix Rodríguez de la Fuente.

Fotograma del capítulo dedicado al Alcaudón real en la serie El Hombre y la Tierra. Ver en YouTube

Se trata de un ave muy carismática, puesto que a pesar de su talla no se amilana y no duda en capturar presas que con frecuencia doblan su tamaño, como ratoncillos, pajarillos o pollos de otras aves, además de lagartijas y otros reptiles, e insectos grandes. Se le atribuye por ello gran bravura, lo que unido a su costumbre de empalar a sus presas en pinchos de vallas o de arbustos -para así poder despedazarlas- le ha dado fama de “carnicero”.

Oteando el suelo desde su posadero, en busca de presas.

Tiene querencia a permanecer posado en copas de árboles, postes, cables o montones de leña, desde donde escudriña el suelo y los arbustos en busca de presas. Por ello se trata de una especie muy conspicua y de fácil detección, a la que además difícilmente confundiremos con ninguna otra, con la excepción quizá del rabilargo ibérico, con el que comparte algunos rasgos.

Alcaudón real en la copa de un pino, una de sus estampas más habituales.

Foto: Mª Pilar González Sánchez.

Otra de las cualidades del alcaudón real es relativa a su voz: a pesar de no tener un canto desarrollado ni melódico, emite gran diversidad de trinos, llamadas y gorjeos, entre los que intercala imitaciones de algunas otras aves.

Canto del alcaudón real 

Fuente: www.xeno-canto.org

Es el alcaudón real un animal que rehúye de bosques cerrados, siendo su hábitat preferido las zonas abiertas con matorral y arbolado disperso o poco denso, así como áreas agrícolas y campiñas. Ocasionalmente se ve favorecido por los grandes claros que se crean tras producirse incendios en áreas antes boscosas, como ha ocurrido en nuestro propio entorno.

El incendio de 2017 creó claros en zonas antes boscosas, que han sido aprovechados por animales como el alcaudón real.

Habida cuenta de la baja diversidad y escasa abundancia de aves que presentan los pinares cercanos a Mazagón, se agradece el toparse de cuando en cuando en nuestros paseos con algún alcaudón real vigilante desde su atalaya, emitiendo su rechinante llamada, y quien con frecuencia volará en corto al detectarnos, posándose unos cuantos pinos más allá.


El Alcaudón real en el Parque Natural de Doñana.

Aun siendo una de las especies de aves más comunes de España, y de cobijar nuestro país la principal población europea, presenta desde hace muchos años un fuerte y preocupante declive. Cada vez hay menos alcaudones, lo que se achaca a la progresiva mayor escasez de presas (grandes insectos y pequeños vertebrados) por el uso de pesticidas, así como a los cambios de uso de la tierra.

Típico hábitat de la especie en el entorno de Mazagón.

Se trata de un ave sedentaria, que no obstante realiza desplazamientos de corto alcance en invierno. En los alrededores de Mazagón se ve todo el año, siendo algunas de las zonas donde se puede encontrar las dunas junto al camping de Cuesta de la Barca, el paraje de las Lagunas de Moguer, o el sendero de Ribetehilos, entre muchos otros sitios.