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06 abril, 2018

La Inquisición en Huelva. Judeoconversos, libertarios y Hechiceras

José Luis Gozálvez Escobar, La Inquisición en Huelva. Judeoconversos, libertarios y Hechiceras. Diseño de cubiertas: David Robles. Huelva editorial Niebla, 2018.ISBN: 978-84-947918-4-0.

El nuevo libro se acerca por primera vez al gran tema de la Inquisición en el conjunto de la provincia de Huelva. Se inicia casi con el restablecimiento de la institución, cuando tienen lugar los terribles sucesos de Aracena de 1481 -28 ajusticiados tras un proceso sumarísimo a presuntos y modestos judaizantes-. Concluye algo más allá de la abolición del Tribunal por las Cortes de Cádiz, cuando, tras ser restaurado, se procedía a la reapertura del expediente de Francisca Romero, la Incendiaria, en 1818. Se le acusaba de delitos de superstición, hechicería y pacto con el demonio.
Matrimonio de judíos ardiendo en la hoguera ante la presencia de otros judíos. Fragmento del retablo del Corpus Christi de Balvona de les Monges (Tarragona),  MNAC-Barcelona. Su autor es conocido como el Maestro de Balvona de les Monges, tal vez Guillermo Seguer. La capilla fue creada durante la primera mitad del siglo XIV. La escena corresponde, por tanto, a la Inquisición medieval.
Los distintos capítulos del libro siguen las pautas generales de la historia de la Inquisición española: los inicios contra los judíos, aquí dramáticamente representadospor la intervención en Aracena de los mismos inquisidores que habían huido de la peste que afectaba a Sevilla. Las terribles ejecuciones no fueron, sin embargo, las que dieron autoridad al Santo Oficio, sino su poder y capacidad en el ámbito del procedimiento inquisitorial: la arbitrariedad a la hora de aplicar el concepto de herejía, la infamia en la que caían los procesados, la ruina económica de las familias, en definitiva, lo que el maestro Bennassar llamó la pedagogía del miedo, una pedagogía que dio una papel significativo al Santo Oficio en la Contrarreforma católica.

Para llevar a cabo su cometido la institución no tuvo suficiente con sus propios empleados. Su escasa plantilla completaba sus actividades con la ayuda de un numeroso personal auxiliar que comprendía comisarios, familiares y alguaciles cuyos miembros le ayudaban a extender sus redes hasta cubrir todo el territorio nacional. Con cierto detenimiento se han investigadolos familiares de Huelva capital y las referencias al conjunto de los municipios que conserva la sección de la Inquisición del Archivo Histórico Nacional.
AHN, Inquisición,  MPD. 243. Pergamino en mal estado de conservación, escrito en el verso de un cantoral. En el recto, el cantoral iluminado con motivos florales y orla miniada, con pan de oro y diversos tintes o pigmentos en colores. En el verso, «auto de fe en Aracena, Sevilla». Inserto en el expediente de Francisco Nieva, familiar de Campofrío, y vecino de Aracena.
Entre los más significativos servidores de la institución se estudian los personajes de Diego López de Cortegana y el terrible inquisidor de Córdoba Diego Rodríguez Lucero, natural de Moguer. Otros capítulosrepasanla lucha contra supuestos protestantes; el acoso a los judíos portugueses en suelo provincial, que coincide con un brote molinosista en el Condado –una especie de quietismo, la doctrina herética de Miguel Molinos, un sacerdote español del siglo XVII-; la persecución de los grandes creadores onubenses desde el siglo XVI al XVIII, como Arias Montano, Felipe Godínez o Pérez Quintero.

La asechanza contra la superstición y la hechicería tienen aquí también su protagonismoenMaría Ramírez, la Coja, y Francisca Romero, la Incendiaria, dando cuenta pormenorizada de sus prácticas estrafalarias.Fueron brujas y hechiceras a las que procesó la Inquisición en la actual provincia de Huelva. El primer auto iniciado a mediados del XVIII y, el segundo, a principios del XIX, aunque prolongado con su reapertura en 1818, cuando estaba a punto de concluir la vigencia del tribunal. A la Coja se le acusaba de delitos de superstición al igual que a la Incendiaría, aunque a ésta se le agregaban acusaciones más graves, como hechicería y pacto demoníaco.

En términos relativos, María resultó más perjudicada que Francisca, pues, al juzgar a ésta última, habían desaparecido casi por completo los bríos de la Inquisición de siglos anteriores.

El libro concluye con una aproximación al estudio de los familiares y otros empleados auxiliares del Santo Oficio en Huelva, particulares espías de la ortodoxia que extendían sus redes por todo el territorio provincial, y el fin de la institución en el primer tercio del siglo XIX.
AHN, Inquisición,  MPD. 243. Pergamino en mal estado de conservación, escrito en el verso de un cantoral. En el recto, el cantoral iluminado con motivos florales y orla miniada, con pan de oro y diversos tintes o pigmentos en colores. En el verso, «auto de fe en Aracena, Sevilla». Inserto en el expediente de Francisco Nieva, familiar de Campofrío, y vecino de Aracena.
A lo largo del siglo XVII las instancias pertinentes promulgaron la reglamentación más cuantiosa sobre estos miembros del brazo laico de la Inquisición, los familiares. Este corpus legislativo descenderá bruscamente durante la Ilustración, para desaparecer definitivamente en el siglo XIX.

Requisito imprescindible para su nombramiento era poder certificar su limpieza de sangre, ejemplaridad de vida, no realizar oficios considerados de baja clase (carnicero, cortador, zapatero, pastelero, cordonero, cocinero, sastre, herrero...), ni actividades comerciales, ser hijo legítimo, mayor de 25 años, no ser clérigo, ni extranjero y vivir con honestidad. Aunquela realidad muestra a numerosos familiares practicando algunos de los mencionados oficios y actividades, pues muy pronto desapareció esta restricción, derivada de un viejo prejuicio de origen tomista sobre el trabajo.

Las Cortes de Cádiz abrieron un fuerte debate sobre la compatibilidad de la Inquisición y la Constitución aprobada en 1812. El 22 de enero de 1813 se ratificó por fin —con 90 votos a favor y 60 en contra— el Decreto de Abolición, al que siguieron varias normas para hacer efectiva su aplicación. En éste ya se ordenaba quitar todo vestigio alusivo a los condenados por la Inquisición y a sus penas en las lápidas y otras señales levantadas en cualquier lugar del reino.

Pero lejos de abrir las puertas a la libertad religiosa, la abolición de los tribunales de la Inquisición se reducía a su sustitución por unos denominados Tribunales Protectores de la Fe, resucitados de las Partidas medievales, que restituían a los obispos la facultad de velar por la ortodoxia en su diócesis, devolviéndoles la jurisdicción sobre asuntos de fe.

Con todo, vuelto el absolutismo, el 21 de julio de 1814 se restauró el Santo Oficio. En 1820, con el Trienio Liberal, volvió a suprimirse. Se reinstauró en parte en la década ominosa, hasta que, muerto el rey, se suprimió definitivamente en 1834, cuando ya Huelva era una de las recién estrenadas provincias españolas.
Título de familiar de la Inquisición en favor de Juan Ortiz (Hinojos, 1679).
José Luis Gozálvez Escobar,
Doctor en Historia Moderna, ha ejercido docencia universitaria en Huelva y Sevilla.Junto a su actividad docente e investigadora, es autor de numerosas publicaciones. Además de varias docenas de artículos en revistas especializadas y ponencias y comunicaciones en Congresos, destacan los libros: Vida pastoril (Premio Diputación Provincial de Soria); La formación de la Provincia de Huelva y el afianzamiento de su capital; Medicina y sociedad en la Huelva de los siglos XVI-XIX; La Merced, cuatro siglos de Historia; El castillo de San Pedro (Huelva), función urbana y función social (Premio Universidad de Huelva y Asociación de Industrias Químicas y Básicas de Huelva); Historia e historiadores de Huelva (I Premio de investigación Diego Díaz Hierro); Zenobia Camprubí con luz propia; La Rábida, naturaleza, historia, cultura; Puerto Histórico y Castillo de Palos de la Frontera (Huelva): Protagonistas de la Gesta Colombina cultura; Ave Thunnus; La guerra de Cuba en Huelva. La batalla naval de Manzanillo en la carta de Carmelo Ruíz a sus padres en Rociana, junto a Antonio Ramírez Almanza; La ilusión fracasada. Eustaquio Jiménez y Moguer, 1879-1942...o las ediciones críticas de los libros de Braulio Santamaría, Huelva y la Rábida y Álvaro Alonso Barba, El arte de los metales.

Ha diseñado y dirigido numerosas exposiciones de temas históricos: Huelva descubridora, La Huelva del IVCentenario, La Merced, cuatro siglos de Historia, Magia, mentira y maravillas de las Indias, Zenobia Camprubí con luz propia, Imago Huelva... y, más recientemente, El Puerto y el Castillo de Palos de la Frontera, Turner Tables, El ferrocarril Huelva Zafra, Indianos de Huelva...

Es coautor, junto a Juan José Oña, de una Guía de Huelva (editorial Everest) y, junto a Antonio Ramírez Almanza, de La Ruta de la Luz, una edición publicada por El País-Aguilar. Participa con asiduidad en los medios de comunicación escritos y audiovisuales.